MAKTUB, PARA EL MAESTRO.

Hace mucho tiempo el hombre que más sabía de un pueblo quería saber más. Su sabiduría, creía él, se había quedado estancada y tuvo la iniciativa de querer saber más. Para ello, preguntó si alguien conocía al más sabio de los sabios, y tras mucho indagar tuvo la noticia de un hombre que era considerado el más sabio de los sabios. El primero, recogió sus cosas, se despidió de la familia e inició el viaje hacia el lejano Oriente, lugar donde habitaba el más sabio. Una vez allí, fue calle por calle preguntando el lugar, la casa en donde habitaba. Llegó, llamó a la puerta y el sabio, una vez el viajero le explicó a lo que iba, le dejó entrar y sin más palabras, tras una simple observación, comenzó sus enseñanzas. La sencilla observación era que simplemente debía sentarse, coger ovillos de lana e ir deshaciéndolos, uno a uno. Así pasó un tiempo, y poco a poco fue sintiéndose inútil, un viaje inútil porque allí seguía y no había aprendido nada. Un día, tuvo el valor de hablar con el sabio, y le dijo a lo que él había ido y que lo que estaba haciendo no le reportaba ningún aprendizaje nuevo, a lo que el sabio le contestó que podía irse cuando quisiera. Pero que si se quedaba debía seguir deshaciendo ovillos y no protestar más. El viajero pensó para sí mismo que intentaría pasar un tiempo más. Ese tiempo pasó, fueron meses duros, años de ausencia de sus seres queridos y ahí seguía. Volvió a hablar con el sabio y éste le dijo lo que años antes, que si quería podía marchar como llegó. Volvió a pensar y reflexionar e irse ahora después de tanto tiempo hubiera sido un fracaso en su intento de ser más sabio, y continuó en su mecánica tarea. Al cabo de un tiempo, años, un día sin mediar más palabras, el sabio le llamó y le dijo que en ese momento ya había acabado su tiempo, que había aprendido TODO lo que tenía que aprender. Ante esto, él le replicó al sabio que él creía no haber aprendido nada, a lo que el sabio le dijo que había aprendido lo más importante para ser sabio, y no era otra cosa que la paciencia.
¿Por qué escribo esto en un blog de educación?, mi respuesta estaría encaminada, o en relación a las nuevas metodologías educativas. Todos tenemos mucho interés en ellas, preguntamos, leemos, mas muchas veces desistimos de su puesta en marcha porque surgen problemas, dudas en su realización. Cuando uno persigue una meta, un objetivo, el gran peligro que nos acecha es el miedo, un miedo que te obstaculiza y te hace finalmente desistir de su puesta en práctica. Una vez leí, que el momento más oscuro es momentos antes de amanecer, y entiendo que cuando queremos iniciar algo, no siempre todo sale como queremos, al iniciarlo tenemos lo que se puede denominar el principio favorable, pero debemos conseguir la prueba del conquistador. Y en ese camino, me surgen la dudas, los miedos, pero todo esto hace que me cuestione cosas, y es bueno, ya que si no me cuestiono lo que hago llego a la irreflexión, y ahí sí podemos cometer errores de mayor calado. Hay un poema que me parece muy enriquecedor para todo maestro, y lleva por título, Miedo y Coraje. Los dos son necesarios para esa conquista, los dos se complementan, los dos tienen su función, pero nunca por separado, el primero nos obstaculizaría y el segundo nos llevaría a cometer errores sin una pequeña reflexión. Me gustaría acabar esta entrada con una cita de Montessori y dice así:
“Cuando un niño se siente seguro de sí mismo deja de buscar aprobación a cada paso que da”, una cita que también nos sirve cambiando niño por maestro.
Si crees, si quieres dar un paso adelante en nuevas metodologías, debes darlo, pero intenta no quedarte en el camino ante los pequeños imprevistos que van surgiendo, SE PACIENTE.

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Deseos de un maestro

Acabado ya el curso en el año 2013, iniciamos las vacaciones y valoramos lo conseguido y los aspectos a mejorar. Estos son los deseos que considero imprescindibles para todo maestro.
1.- Considerar el aula como un espacio de relación, un modelo activo. En el que todos aprenden todos. Compartir es aprender.
2.- Admirar a nuestros alumnos porque de ellos podemos aprender y entender que son el eje principal de la enseñanza y deben tener su espacio como productores de enseñanza.
3.- El trabajo del maestro es emocional y debemos amar, querer y disfrutar de lo que hacemos, sin esa visión la fractura emocional está a la vuelta de la esquina.
4.- Formamos personas, y debemos atender a cada uno de ellos como se merecen y conocerlos hasta descubrir sus talentos individuales.
5.- Una educación encaminada a la inclusividad total, en la que todos tienen sus tiempos y espacios.
6.- Una autoevaluación del maestro en donde tengan cabida los logros conseguidos en relación al grupo. Sentido de pertenencia, relaciones, motivación o curiosidad.
7.- Favorecer la creatividad de nuestros alumnos. Trabajando el hemisferio cerebral derecho trabajamos la memoria a largo plazo.
8.- Desmitificar la importancia de la memoria. No sólo ella es importante.
9.- Los tres aspectos claves en educación, relación-comprensión-memoria.
10.- Lograr la autonomía del alumno.

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Etiquetar en tiempos de evaluación.

Acabado el primer trimestre llega el momento de proporcionar datos de los logros conseguidos o no adquiridos por nuestros alumnos. En una entrada anterior comenté la diferencia entre adquirir conocimientos y aprender, considerando fundamental el segundo aspecto.
Pero, ¿qué han aprendido? o ¿cómo valoro numericamente TODO lo que han aprendido? Tenemos asumido, o eso creo yo, que no debemos hacernos una forma mental de ningún alumno, antes de conocerlo, no podemos “etiquetar” a cada uno porque eso deforma e incide en el proceso de aprendizaje.

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Y ahora llegan un tiempo que les decimos que son un número, un cinco, un ocho, un diez o eres un cuatro. ¿Habría una manera nueva de evaluar o de transmitir a nuestros alumnos sus progresos?, o lo que consideró más importante, ¿somos los docentes los que por nuestra seguridad necesitamos etiquetarlos con números?
Cuando hay atención en el aula, el que enseña y el que aprende, ambos sienten una imperiosa necesidad de aprender y de enseñar. En la clase uno debe de crear ese sentimiento, esa atmósfera.

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Alguno se habrá preguntado si el modelo de notas es un modelo inútil con las nuevas metodologías de educación. ¿Qué nos permite ver esa inutilidad y si lo veo así, qué es lo que me hace verlo?

Cinco posiciones vitales.

Como maestros nos encontramos con situaciones en las que debemos conocer un modelo útil de la psicología para enseñar no sólo a nuestros alumnos, también a las familias a comunicarse mejor y a prevenir y gestionar conflictos. Con estas orientaciones estamos dando claves para conocer los estados de nuestro yo y qué hacer para evitar manipulaciones.
•“Yo estoy bien-tú estás bien”. Implica tanto la conformidad con nosotros mismos como la aceptación incondicional de los otros.
•“Yo estoy bien-tú estás mal”. Es una posición que se cimienta en una excesiva valoración de uno mismo y el desprecio de los otros. Esta posición puede ser tanto del paranoico,, que ve enemigos por doquier, como el megalómano que se erige en redentor del mundo.
•“Yo estoy mal-tú estás bien”. Es la posición del depresivo. Habitualmente subyace un sentimiento de inferioridad y una necesidad constante de aprobación de los demás. Tanto pueden manifestar deseos para superarse como manipuladores.
•“yo estoy mal-tú estás mal”. Es la posición nihilista, que implica que la existencia humana no tiene sentido.
•“Yo estoy bien y mal-tú estás bien y mal”. Es la posición más realista. Se puede expresar como “yo estoy básicamente bien, tú estás básicamente bien” o “yo estoy más o menos bien, tú estás más o menos bien”.

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Podemos recordar al psicólogo C. G. Jung, cuando nos indica que la única realidad existente es la interior.
La espontaneidad o capacidad para expresar mis sentimientos y necesidades y de actuar en consecuencia, viviendo para sí. La identidad de abrirse al otro, estar próximo, cercano y ser auténtico con reciprocidad. En el desarrollo de ese yo encontramos algunas apreciaciones.

PADRE: Es parte de nuestra personalidad, es la que se relaciona con nuestros valores, opiniones y “cómo hacer” las cosas. Funciona según lo que DEBE SER. Da afectos, permisos, reconocimiento. Protege, prohíbe, ordena, impone, entrena, establece límites, cuida, atiende, nutre.
Se manifiesta en:
•Padre nutritivo •Padre Crítico

ADULTO: Es la parte racional de la personalidad. Funciona según lo que ES.
Percibe, discrimina, organiza, razona, integra, conceptualiza, estima probabilidades, pide y da información.

NIÑO: Es la parte emocional de la personalidad. Funciona según lo que QUIERE. Sensaciones, emociones, sentimientos. Lo biológico, corporal, sexo. Es espontáneo, libre, intuitivo, creativo, explorador.

Recomiendo desde aquí el libro de C.G. Jung, “Psicología y educación”, y su clasificación de tipos psicológicos.

¿Cómo quieres que aprendan?

Sólo hace falta unos minutos navegando por la red y podemos encontrar un sinfín de artículos y noticias sobre maneras de aprender “nuevas” o que se las relacionan con la innovación educativa. En ese listado nos hallamos ante el aprendizaje por tareas, aprendizaje basado en proyectos, metodologías basadas en la investigación, cooperativo, aprendizaje dialógico o la clásica metodología tradicional con su lección magistral.
Todas ellas, bajo mi punto de vista pueden llegar a ser válidas, otra cosa es si nos hemos preguntado ¿qué queremos que aprendan? o ¿cómo queremos que aprendan?. Ante esta pregunta, la actitud del maestro es primordial. Nos consideramos que lo sabemos todo, estableciendo una metodología piramidal en la que somos el vértice superior o más horizontal en la que nos sentimos partícipes y entendemos que el aula es un lugar de aprendizaje no sólo para el alumno sino para el maestro. Bajo mi punto de vista, el maestro y el alumno se deben encaminar en la dirección del entendimiento, en la que todos los miembros del aula son partícipes y productores de contenidos. Esta visión hace que aumente la implicación de los alumnos, su tiempo de dedicación, sus habilidades sociales, colaboración, ayudas, respeto al turno de palabra y en definitiva aumenta su rendimiento académico. Pero hay una cosa que no debemos dejar a un lado, es el conocimiento por parte del maestro de cada uno de sus alumnos, potencialidades o debilidades, o sus posibles talentos individuales.
En mi caso, hay que dar prioridad a tres aspectos fundamentales, la relación, la comprensión y memoria, para conseguir el mayor logro, su autonomía.
El aprendizaje basado en proyectos, el cual llevo a cabo, pertenece a esas metodologías que mediante actividades atractivas, motivantes, creadas por el maestro o por los propios alumnos, nos encamina a los aspectos fundamentales anteriormente descritos. Estamos preparando y ofreciendo herramientas para que ellos, no sólo adquieran esos conocimientos, sino que aprendan y sepan gestionar todos los imprevistos que puedan ir apareciendo de forma autónoma. En la escuela se establecen las bases para que una vez continúen su camino puedan seguir aprendiendo.
Para ello, entiendo esta forma de trabajar como una aula activa, creativa, en la que ellos aprenden compartiendo información, ya que compartir es aprender. Y es esto lo que genera más dudas y miedos a los docentes, perder la “disciplina” del aula, y realmente lo que se produce es lo contrario, aumenta la libertad del alumno y el orden del aula. Provoca esta metodología la reflexión del alumno, aumentando el espíritu crítico del aula, un aula en donde el maestro no se limita a preguntar las palabras de la lección, sino más bien el sentido de éstas, que informa el provecho, no por la memoria, sino por su conducta. Saber de memoria, no es saber, es sólo retener lo que se ha dado en guardar a la memoria.

“Lo que bien se concibe se expresa claramente, y las palabras para enunciarlo llegan a los labios sin dificultad” HORACIO.

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¿Adquirir conocimientos o aprender?

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Como educadores, maestros o formadores debemos hacernos esta pregunta, ¿sabemos la diferencia entre adquirir conocimientos y aprender?
En una conversación informal con un compañero de profesión nos hicimos esa pregunta. El por qué es simplemente por nuestras ganas, motivación e ilusión por enfrentarnos a nuestro quehacer diario con la máxima seguridad de lo que estamos haciendo, y más aun por los tiempos tan convulsos en educación.
Nos encontramos en la escuela con un viejo paradigma en el que los alumnos deben adquirir una serie de conocimientos que van acumulando, pero realmente eso, ¿está relacionado con aprender y con la inteligencia?
Pusimos el ejemplo de un ordenador, una herramienta cada vez más en uso en las escuelas, que le damos una serie de datos, acumula la información, y lo convierte en conocimientos. Recopila, almacena y responde. Pero, ¿y un alumno?, ¿queremos que actúen de forma mecánica? En esta dualidad de adquisición de conocimientos y aprender, debemos ser neutros, las dos tienen importancia, siempre y cuando esos conocimientos que el docente imparte, el alumno los relacione, los vivencie y saque conclusiones por él mismo.
Todas estos aprendizajes deben estar relacionados con sus sentidos para que éstos a su vez tengan significado. Cultivar y amplificar sus sentidos para que sean personas extraordinarias, sensibles, capacitados para emplear su inteligencia en todas las situaciones de la vida. Piensan y sienten para luego actuar.