Probando en educación

“Y te cuentan como él se transformó, en árbol porque así lo deseó, y se quedó, plantado ahí mirando la tierra en que nacían flores nuevas”, no son mías, son de una canción adaptada de la fábula de Hermann Hesse, “La metamorfosis de Piktor”. No trata sobre educación, es una fábula sobre la persona, su crecimiento personal y llegar a encontrar la parte escondida que te completa. Pero sí, para mi al leer la fábula, esas primeras palabras que anteriormente he reproducido, he vuelto a conectar con mi profesión docente y en la actividad que realizo en el día a día.
A veces nos instalamos los docentes en una zona de confort, una zona en la que nos sentimos cómodos y repetimos de forma cíclica nuestras experiencias, año tras año, sin darnos cuenta que puede llegar un momento en que sintamos la frustración, el preguntarnos si realmente hacemos las cosas bien y el sentido a nuestros actos. La educación ha ido cambiando a lo largo de los tiempos, en relación a espacios, tiempos, metodologías, la misma sociedad o diferentes investigaciones que nos encaminan hacia unas prácticas o conocimientos que nos pueden hacer no sólo que los alumnos aprendan más, sino, y no menos importante, que nosotros enseñemos mejor. La famosa frase de todos pueden enseñar, pero otra cosa es saber enseñar. Podemos llegar a convertirnos en ese árbol, que observa, que mira y disfruta de las flores, que ve la llegada del sol y su encuentro con la luna, pero su felicidad no será completa.
Cada día nos ofrece una oportunidad para aprender, para probar, para tener iniciativas y modificar todo aquello que vemos que no funciona como deseamos. Y en ese camino, el de mejorar, comenzamos a dejar atrás ese árbol, precioso, robusto, para en pequeños pasos encontrar la parte que nos complementará y encontraremos una completa felicidad en nuestra profesión. Investigaremos, indagaremos, tendremos curiosidad por probar propuestas nuevas que nos emocionarán, y las haremos nuestras, porque nunca debemos olvidar que nuestra profesión es muy emocional y cada paso, cada momento que vivimos nos afectará, positiva o negativamente, triste o felizmente. En estos momentos disponemos de muchas propuestas que pueden hacer que completemos todo ese potencial que tenemos y mejorar nuestra enseñanza, nuestra aula, nuestra vida.
Sólo se puede aprender aquello que se ama. Por eso me reafirmo, sé curioso, investiga, prueba, falla, vuelve a probar, y aciertas. Y eso conlleva alumnos, curiosos, atentos, pensadores, motivados para aprender, porque tú eres su espejo.

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