Año 2015. Correo de un amigo.

Un buen amigo que coincidió conmigo en un centro escolar, maestro y enamorado del flamenco, hizo las Américas, lugar en el cual hizo carrera de maestro y ha trabajado en tablaos, me ha enviado este correo, para mi precioso.

Año 2015.

En Barcelona ya no hay señeras en los balcones ni atisbo de independentismo alguno debido a que

las naciones están erradicadas del planeta y las sociedades están tan mezcladas que el ser humano
aprende a convivir en cada momento sin importar el origen ni la diferencia.

Se trabajan 5 horas diarias para aportar algo y ayudar a la convivencia pero no está remunerado ya que
no existen salarios diferentes ni el dinero hace falta de hecho.

El ser humano se ha dado cuenta por fin de que todos son necesarios sin excepción y que todos dependen
de todos para la subsistencia.

Ya no se celebra la Navidad.

No tiene sentido porque ya no hay religiones en el mundo. Ya no hay Papas ni Reyes. Todos somos iguales y

todos somos hijos de Dios. Al final vamos todos al jardín. Al de Venus.

Los padres separados no se pelean por la custodia de los hijos ya. No.

Las personas se siguen amando después de haber coincidido un tiempo. Nada es eterno y es un coñazo aguantar a la misma persona mucho tiempo. La libertad individual es muy importante y tu lo sabes.

Los hijos ya no tienen dos modelos en los que fijarse. Ahora tienen más.

Ahora no compiten en el cole por las notas ni en los equipos de fútbol porque ahora estudian y juegan porque quieren aprender y divertirse.

Ya no hay militares en el mundo ni policías y ya no se cortan cabezas.

Sorprendentemente, la gente ahora no se esconde para practicar el coito aunque parezca una barbaridad.

Antes los hombres se tocaban mucho mirando imágenes en un ordenador estando solteros o casados y la sociedad estaba muy degenerada pero ahora no.

Ahora la televisión no la ve nadie y no hay nadie que discuta sobre lo que otros dicen en este aparato. Ahora la gente está más centrada y está más atenta.

Ahora la gente recicla más. Ya no se compran ropas cada cambio de estación en multinacionales que explotan a otros seres humanos en sus talleres de confección .

Ahora se vive más cerca de la naturaleza y se viaja más. Hay más libre albedrío.

Ahora ya no hay personajes ni gente particular o auténtica.

Ahora todo el mundo es más natural y espontáneo y no se sigue patrones establecidos.

Ya no hay ovejas ni alineamientos.

Los jefes, supervisores o encargados te hablan de tu a tu, sin medida y con elegancia. Son lo mismo que tu en el fondo.

Yo diría que su figura ha desaparecido.

Para concluir, yo diría que ya no hay tantas tonterías ni pamplinas. Hay más inteligencia.

Además, ya nadie necesita de la aprobación de otros para ser feliz.

FIN

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