Descúbrete, descúbrelos

Corren tiempos, no se si buenos o malos, pero corren. Nunca se para, los procesos, por largos que sean, del tipo que sean, necesitan tiempo. Nunca se hicieron las cosas  de un día para otro, todos los caminos e ideas que llevaron a un cambio llevaron su tiempo.

Y en la enseñanza, al igual que en cualquier otro ámbito, los tiempos, los procesos de cambio son lentos y a veces costosos. El coste no es en valor económico, que también lo hay, sobretodo el coste es emocional, hay un desgaste que en algunos momentos nos hacen coger visión, salirnos fuera y ver qué está sucediendo.

Son tiempos de grandes propuestas educativas-metodológicas, mejores o no tan buenas, estaremos más de acuerdo con unas que con otras,  pero creo sinceramente que todas ellas buscan el beneficio de nuestro alumnado. Por mi forma de pensar, no creo que alguien crea o transmita algo innovador por el simple hecho de sacar un beneficio económico o un aumento de su ego. Simplemente porque esta profesión es de una importancia máxima, formamos personas. Si crees en tu trabajo, en lo que haces, en lo que transmites, cree y dedícate a ello, no esperes la palmada y a veces no denigres para crecer.

Y hasta aquí llegamos a la pregunta, ¿qué es innovar?, o realmente ¿qué nos preocupa?. A la segunda pregunta mi respuesta sería, me preocupa que el tiempo que el alumnado pase en la escuela sea lo más fructífero posible, que tenga sentido para ellos, para su formación personal, para su autoconocimiento. Todo relacionado con la palabra mágica, APRENDER

Ahora, voy a intentar responder a la primera pregunta, ¿qué es innovar?, siempre entendiendo que es mi respuesta, mi percepción, y realmente mi compromiso con la enseñanza, y que no es una búsqueda hacia el confrontamiento, porque acepto cada una de las posibles propuestas siempre y cuando su meta final sea la formación.

En mi opinión, en estos momentos de tantos cambios, tanta formación, tantas propuestas que podemos leer, comentar, relacionadas con la innovación educativa me quedaría, y lo vuelvo a decir, mi opinión, con la idea que en estos momentos, en muchos centros, da igual la etapa educativa, la innovación es atender al desarrollo humano. Atender a la persona, es creer en ella, creer en todas y cada una de las posibilidades de cada alumno, es atender a un camino magistral, es reconocer que la enseñanza es de un solo trayecto de dentro hacia fuera. Que no podemos renunciar a la palabra emoción, que nos asegura que el que aprende realiza la acción por su necesidad de saber, porque el desafío o experiencia emocional, como lo quieras llamar, es suficiente atrayente como para no imponerse los aprendizajes. 

Y estamos en tiempos de modas, que parece que poner en un centro que atendemos las emociones, la formación de personas, las inteligencias, metodologías activas o cualquier otro tipo de “nueva palabra” educativa da un valor añadido al centro. Y en eso queda a veces, en palabras escritas en un ideario, en una web, en una propaganda que el paso del tiempo “borra”, y cuando vuelven a llegar tiempos de cambio el viento se los lleva para dar una nueva forma y acoger “lo nuevo”.

Nuestra profesión debería en primer lugar atender a aspectos como la identidad personal, el sentido de pertenencia a un grupo relacionado todo ello con los lazos establecidos entre alumnado y docente y cuya importancia en las primeras etapas es básica para crear esa memoria biográfica.

Hay momentos que hablar de una educación desde el corazón, desde la emoción, hace que te etiqueten en algo que no es innovador, pero hay algo más  importante y a partir de ello ¿trabajar, experimentar, APRENDER?

¿Hay algo más innovador que eliminar los miedos, paralizadores de nuestras acciones y afrontar la educación desde la honestidad, humildad y la osadía, favoreciendo el crecimiento personal?

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