De Infantil a Primaria

Hace unas semanas recibí la llamada de Gloria, la coordinadora de formación del CEIP de Rafal, Alicante para ponernos de acuerdo para compartir un tiempo de formación con ellos.

La propuesta me resultó muy interesante, no porque modificara los tiempos de un curso de formación o los contenidos, sino porque desde el centro habían reflexionado sobre un momento, un cambio muy brusco y que no generaba buenos resultados por muy implicados que estuvieran los docentes. Ese cambio es el paso de los “niños” de Infantil a los “adultos” de primaria. El problema, si se le puede llamar así,  es un cambio metodológico en el cual el alumnado cambia un trabajo más sensorial, manipulativo, participativo, asambleario por un trabajo más estructurado, “ya son mayores”. Y un cambio de relaciones, incluso  a veces se les llama de “usted”.

Por tanto, quiero dar la enhorabuena a este centro, porque el primer paso para mejorar las cosas, es hacer visibles los problemas y tener una actitud de enfrentarnos y encararnos en una dirección más apropiada.

 

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¿Cambiamos el horario?

Asistiendo como ponente a una formación sobre metodologías participativas en el CEIP Jose Carlos Aguilera, de Alicante, debatimos sobre hacer pequeñas revoluciones, cambios, que pueden parecer drásticos, pero encaminan la escuela hacia una dirección más próxima de lo que requiere la sociedad hoy en día.

El primer cambio es en principio reflexionar a nivel de claustro la idoneidad de seguir un horario estricto. Es decir, ofrecer las áreas al alumnado de una forma estanca en el tiempo que dure la sesión. El director del centro, comentó que lo más interesante sería “ordenar los contenidos por necesidad” o lo que yo llamaría priorizar en el momento de la enseñanza en lo que es importante. Conforme tenemos el curriculum es necesario para un correcto funcionamiento tener un horario para las especialidades, pero, ¿es necesario para la tutoría?. Llevando a cabo una metodología participativa, en este caso globalizando las áreas de conocimiento carece de sentido que tenga un horario establecido de antemano para cada una de las áreas. Por tanto, debemos priorizar y llegar a la conclusión, supone más trabajo, de establecer relaciones entre las áreas y trabajando esta interconexión el horario desaparecería, y tendría más sentido el tiempo del alumnado en el aula. No van pegando saltos. No van cambiando de libretas, de libros,…

Como diría Montaigne, “el mundo es el libro del colegial, es el lugar en el que aprendemos, y el mundo del ser humano es un mundo social. Vivimos en sociedad, y la vida social tiene una finalidad educativa”.

La formación, entonces, no se reduce a un horario, a un espacio y a una materia fijada, sino que abarca TODO.

 

Lo cercano y lo lejano.

Esta semana se han puesto en contacto conmigo antiguo alumnado, ya en puertas de Bachillerato, para ver cómo estaba y ver una posible fecha para juntarnos. Es de agradecer, después de años que tengan esa consideración conmigo.

Realmente, en nuestro trabajo no vemos lo que conseguimos a no ser que dejemos pasar el tiempo. Nuestro día a día da resultados no a corto plazo, no debemos esperar ni desear nada de una forma temprana, en principio porque no conseguirlo puede generar frustración, incómoda compañera de viaje.

En cambio, con una mirada o perspectiva más lejana divisamos esa pequeña huella que fue creada hace años en la formación de esas personas, primeras etapas de un valor único en su formación.

Y esa huella queda reflejada en una nominación que han realizado para un certamen de maestros innovadores, en donde el premio no es lo que tiene valor, sino lo que me han hecho llegar, sus palabras, los motivos por los cuales ellos creen que soy “merecedor” de algo.

Os dejo con sus palabras…

“Creo que su manera de educar a sus alumnos es la mejor manera que hay. Es constante en su trabajo. Se toma la docencia como estilo de vida, y eso es importante para no perder nunca la ilusión. Esa ilusión que nos ha transmitido día tras día a los que, por suerte, hemos sido sus alumnos”

Realmente el verdadero premio es haber compartido con ellos/as un tiempo de su vida.

GRACIAS.