Cursos

Línea del tiempo de los cursos que se están llevando a cabo en estas fechas.

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¿Para qué evaluar?

Sí, llega un momento que debemos evaluar. El alumnado pasa su tiempo en la escuela y posteriormente nosotros debemos evaluar ese tiempo. Pero, ¿para qué?. Aunque yo también preguntaría, ¿cómo, cuándo, por qué?. Me niego a valorar con una nota numérica todo ese trabajo y tiempo que están en la escuela, como si, ese tiempo se tiene que ver reflejado de una forma cuantitativa. Debemos ser humildes y honestos con la forma de valorar, y realmente osados para transformar la enseñanza partiendo de la evaluación.
Un aula democrática en la que todos participan incluso en el momento de sentirse “juzgados”. Pero, no es un juicio, es un momento de reflexión de saber dónde estamos, ser conscientes de lo que sabemos y lo que debemos mejorar.
No entender la evaluación como arma contra ellos, de creación de miedos y temores, sino una herramienta dispuesta al servicio de todos para que el aprendizaje suceda y se tenga constancia del mismo.
¿Hay alguna forma de evaluar claramente objetiva?. No la hay. Siempre hay una parte inconsciente que tiene un valor que añadimos al proceso.
Podemos introducir rúbricas, materiales que a la hora de evaluar estén dentro de la dinámica de aula, del aula democrática, de un aula participativa. En definitiva, un aula que reflexiona sobre los momentos vividos.
Si siempre hemos evaluado de una forma tradicional, exámenes, actividades,…, debemos reflexionar sobre este punto. De esta forma, ¿han pasado los alumnos de curso con conocimientos asimilados?, nosotros los docentes, ¿podríamos aprobar cualquier examen de una etapa educativa?.

PBL y la etapa de infantil.

Iniciar una metodología basada en proyectos en el aula supone y debemos asumir en sus inicios que van a surgir una serie de dudas, de incertidumbres que con el tiempo, estamos hablando de un proceso, se irán solucionando e iremos conduciéndonos hacia el camino deseado teniendo claro unas metas de comprensión que deben alcanzar y lo que es más importante, qué actividades programaremos para que éstas provoquen la curiosidad y el interés por parte de los alumnos lo que conllevará de forma más llevadera el aprendizaje de los discentes.
En el curso que estoy impartiendo en estos momentos, “Metodología de aprendizaje basado en proyectos. El aula como taller de relación y creatividad”, las dudas recaen sobretodo en la etapa de infantil, ya que entendemos que no tienen la “capacidad” para investigar, por su edad cronológica, o la utilización de las nuevas tecnologías, mas es importante tener en cuenta que a veces infravaloramos a los niños y sus capacidades para aprender, a veces mucho más rápida que los adultos en relación a las nuevas tecnologías. La creación de esas actividades para esa etapa educativa tienen su dificultad, según preguntas y dudas, en el área de Matemáticas, ya que resulta complicado no salirse de las fichas habituales y en el establecimiento de la relación de los criterios de evaluación del área con el propósito del proyecto a trabajar. El ejemplo que surgió en el curso fue ¿cómo aplicar el contenido de los números y no acabar en la susodicha ficha?
En primer lugar, y en etapas tempranas, es necesario que todas las actividades tengan relación con sus sentidos, dejando de lado las abstracciones o ideas, ya que en esas edades todavía no está en su mano alcanzarlas. Por tanto, relación con los sentidos, y eso hará que pase por los filtros emocionales y les genere el placer por la actividad y su aprendizaje. Para ello el juego es de un gran valor emocional, todos hemos aprendido con los juegos y es un recurso que debe ser utilizado constantemente.
En el ejemplo anterior, el proyecto que estaban realizando era temático, en concreto sobre la policía, no encontraban la forma de introducir el contenido del número 5. Una posibilidad que podemos tener podría ser, realizar un puzzle de un policía, hay una gran variedad de recursos en la web para crear nuestros puzzles, y esas piezas junto con otras de diferentes colores, podemos introducir contenidos de colores del mismo modo, son repartidas en alguna zona exterior en la que el alumno, debe encontrarlas, debe diferenciar entre unas y otras, y finalmente formar el puzzle de 5 piezas. Una forma fácil de trabajar la numeración desde este punto de vista. A veces, cuando empezamos, cuesta crear las actividades, pero poco a poco vemos con que facilidad nos vienen preciosas ideas para poder convertir nuestra aula en un lugar mágico de aprendizaje, en el que los días pasan y la rutina no llega, porque cada día es diferente, cada día es un impacto nuevo, y donde hay impacto hay memoria.

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PBL Y AUTOCONOCIMIENTO

Las metodologías activas son muy interesantes para trabajar en el aula. De todos es sabido que éstas provocan la curiosidad de los alumnos hacía el aprendizaje porque sus intereses se ven reflejados en el proyecto y se convierten en productores de enseñanza. De lo que voy a hablar ahora, es sobre la necesidad del reconocimiento del alumno, por parte del maestro, como ser individual con sus peculiaridades y sus talentos. Esta fue mi comunicación para las Jornadas Estatales de PBL, celebradas en Pamplona este año pasado.
La importancia del autoconocimiento

Cuando iniciamos en la escuela el trabajo colaborativo o PBL, tenemos en mente, las ayudas, la solidaridad, realizar tareas creativas entre todos, en donde todos participan y en donde todos sacan conclusiones. Pero, nos preguntamos, ¿si trabajan en equipo dejamos de lado el aspecto individual del alumno?
Trabajar, formar grupos en el aula, requiere el conocimiento por parte del maestro de todas aquellas características que forman al individuo. Y una vez conocidas todas ellas de cada uno de nuestros alumnos estaremos capacitados, nos sentiremos seguros, y confiados de que el trabajo individual incidirá en el de grupo, y podremos sacar el mayor potencial de cada niño/a. No sólo nosotros conoceremos lo que ellos son, sino que en ese periodo seremos un espejo para que ellos puedan “conocerse” y que exploten todas sus cualidades y aptitudes.
Este anterior espacio de tiempo, incidirá de forma positiva en el trabajo de grupo. Una de las principales funciones del trabajo en grupo, no sólo son consecuencias de respeto, ayudas, empatía, sentimiento de pertenencia, sino el trabajo de los dos hemisferios cerebrales, dejando a un lado esa educación tradicional que daba relativa importancia a lo memorístico y dejaba de lado aspectos tan importantes como la originalidad, creatividad, y éstas inciden directamente en la capacidad posterior de los alumnos para la resolución de todos aquellos problemas que le surjan, no solamente en la escuela, sino fuera de ella, y de esta forma damos realmente sentido y significado a su pertenencia a una escuela que no está separada de la sociedad. Por tanto, trabajaremos en relación a las interconexiones que se producen entre los dos hemisferios cerebrales. Es importante, a mi parecer, que en el primer trimestre de trabajo, no sólo evaluemos a los alumnos, sino que considero más importante la autoevaluación del maestro, teniendo en cuenta aspectos de cohesión de grupo, curiosidad del alumno, relación en el aula y si todos estos aspectos están asentados.
Nuestra misión como maestros es en definitiva cultivar y amplificar los sentidos de nuestros alumnos con todo tipo de actividades, ya que si están en sintonía o en relación con sus sentidos el aprendizaje tendrá significado.
Para reconocer ambas funciones, la individual y la de grupo, deben complementarse mutuamente, como dos procesos polares en las que el maestro debe realizar un análisis propio, coger perspectiva y seguramente tener otra “mirada” dentro del aula.
El aula es un espacio de relación, un espacio activo, un lugar para compartir información, ya que compartir información es aprender.

ABProyectos y Gamificación

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Interesándome últimamente en la neuroeducación, tenemos un gran libro de esos que debes tener en tu biblioteca al alcance de la mano, “Neuroeducación”, me ha hecho reafirmarme en la importancia de la curiosidad en la enseñanza. La curiosidad, por decirlo de una forma simple, nos encamina hacia la atención, imprescindible ésta para el aprendizaje. Trabajando bajo una metodología de aprendizaje basado en proyectos y creando un clima de interés por aprender y de sentirse los alumnos identificados con su enseñanza, la motivación y la curiosidad están servidas en grandes dosis. En los últimos días me he estado interesando por la gamificación y unido esto a que en estos momentos estamos en la creación del nuevo proyecto me he preguntado si podíamos añadir un poquito más, supone es verdad mucho trabajo, y crear un juego que englobe todos los criterios de evaluación que planteamos en el proyecto. La idea apareció, y a partir de ahí manos a la obra.
Todos los grupos de trabajo van a ser montañeros, vamos a escalar un ocho mil, y durante la fase de ascenso como la de descenso, van a surgir misiones y desafíos, que los grupos de manera individual o grupal deberán afrontar de forma positiva para conseguir pasar por los diferentes niveles de dificultad. Los juegos son una fuente inagotable de motivación, diversión, y alegría. La gamificación tiene éxito debido a diversos motivos: por un lado, los juegos satisfacen la mayoría de las motivaciones que tenemos todas las personas; por otro, cualquier tipo de diversión está relacionada con dichas motivaciones y a mayor escala, con los principales elementos de la felicidad. Uniendo todo esto con la neuroeducación, tenemos un conjunto de acciones encaminadas al aprendizaje de nuestros alumnos, curiosidad, motivación, atención y aprendizaje.
Durante todo el proceso se incentivará a los alumnos, no sólo por los logros conseguidos de equipo e individuales, sino también, y no menos importante, por la solidaridad y colaboración con otros grupos que estén en dificultades y puedan ser sorprendidos por una avalancha o si se quedan sin víveres.
Me ha hecho recordar, buscando bibliografía, aquellos libros que teníamos hace años, que para aproximarnos a la lectura, mientras leíamos nos iban dando instrucciones y nosotros elegíamos el camino, “si coges el tesoro pasa a la página 23, si no es así, continúa leyendo”, esto era papel, ahora en la era digital, las oportunidades se multiplican.
Una buena oportunidad, para probar, innovar e ir mejorando en nuestra profesión, y si algo no es del todo como queremos, sólo queda la paciencia.

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ABP y su evaluación.

Uno de los aspectos que genera más controversia en una metodología activa como es el aprendizaje basado en proyectos es el momento de la evaluación. ¿Cómo evaluamos y qué evaluamos? Los docentes que dan el cambio de una metodología tradicional a una activa el primer inconveniente es que tienen demasiados datos, notas y se “distraen” en el momento de dar una nota final. Realmente es mucho más sencillo obtener esas notas con un par de controles y hacer media añadiendo la actitud y el trabajo del alumno.
Unos de los principales aspectos del aprendizaje basado en proyectos es fomentar el pensamiento crítico, la reflexión y las relaciones en el aula. Como dice F. Savater, “Nadie es sujeto en la soledad y el aislamiento, sino que es sujeto entre sujetos: el sentido de la vida humana no es un monólogo sino que proviene del intercambio de sentidos, de la polifonía coral”. Incorporar en pensamiento crítico en el aula requiere un desarrollo serio y es un proceso largo. Hay diferentes estrategias simples, directas y eficaces que pueden implementarse. Todo esto, entre otras, nos permite a los docentes aprovechar lo que saben y lo que por ellos mismos pueden deducir.
– Hacer preguntas a los estudiantes durante las clases para estimular su curiosidad.
– Realizar preguntas guía sobre los contenidos a dar.
– Pruebas cortas de cinco minutos al comienzo de la clase. Orientan lo que saben, ayudan para repasar y con ello se favorece las relaciones entre alumnos ya que los que lo saben lo pueden explicar a sus compañeros.
– Realizar presentaciones multimedia.
Hay muchas más, pero estas actividades ¿para qué me sirven para evaluar? Estas acciones nos orientan hacia un aula que promueva el pensamiento divergente.
En primer lugar el maestro debe tener muy claro la meta que se quiere conseguir, es decir, los criterios de evaluación que se desea que los alumnos alcancen. Y eso que vamos a evaluar es necesario que ellos lo conozcan. Existe un programa, Rubistar (rubistar.4teachers.org) para crear guías de evaluación de proyectos. Los alumnos comprenderán cómo se evalúa el trabajo. Permite redactar, editar y guardar las pautas de tus propios proyectos.
También tenemos las rubricas que nos guían qué es lo que queremos evaluar y nos va guiando durante el proyecto.
¿Qué actividades utilizo para evaluar? ¿Objetivas o subjetivas? En mi opinión se pueden utilizar todo tipo de actividades por las que podamos evaluar, incluso el demandado desde algunos sectores como el examen. ¡O la dicotomía aprender o aprobar!

1) EVALUAR CONTENIDOS CONCEPTUALES

Trabajos de investigación / Exposiciones en clase
– Mediante un trabajo de investigación sobre un tema de su interés, observando también su implicación en él.
– La exposición por parte del alumno de trabajos de ampliación sobre los contenidos del tema que se esté tratando en ese momento.
– Realización de un power point sobre un contexto histórico y social y las creaciones artísticas más importantes de esa época.
– Exposición en clase de un tema trabajado para que lo explicara a sus amigos, de este modo podríamos observar si el alumno ha comprendido los conceptos trabajados.
– Presentación y exposición en clase de mapas conceptuales.

Observación en clase / Actividades o problemas

– Mediante la evaluación del cuaderno y las actividades realizadas en clase y en casa. – La observación, el análisis de cuadernos y de trabajos, entrevistas y exposiciones.
– Actividades en clase: intervenciones orales, dramatización de diálogos, jeux de rôle, la lectura de artículos, elaboración de documentos, redacción de e-mails, etc.
– Observar si el alumno interpreta correctamente las soluciones de las actividades propuestas. Ver si resuelve de manera diferente a la prevista
– Observación de resolución de cuestiones y problemas de mayor complejidad.
– Un texto de lectura en el que se expliquen determinados contenidos conceptuales y posteriormente una secuenciación de actividades de menor a mayor dificultad.
– Realizar una descripción objetiva y otra subjetiva. Con ello se puede apreciar si conoce y distingue las diferentes tipologías textuales y los elementos gramaticales que suelen aparecer, etc…

2) EVALUAR CONTENIDOS PROCEDIMENTALES
Trabajos de investigación / Exposiciones

– La realización de un trabajo de investigación que el alumno tenga que exponer en el aula.
– La exposición por parte del alumno de trabajos de ampliación sobre los contenidos del tema que se éste tratando en ese momento (Conceptuales, procedimentales y actitudinales).
– Realización y exposición de trabajos utilizando las nuevas tecnologías.

Observación en clase / Cuadernos

– La revisión de cuadernos es la mejor manera para evaluar aspectos relacionados con la escritura.
– Con las actividades en clase ( intervenciones orales, dramatización de diálogos, lectura, jeux de rôle, interacción en clase, la lectura de artículos, documentos, redacción de e-mails, etc.
– Revisión de las actividades realizadas a través de la plataforma Moodle.

Actividades o problemas de aplicación

– Pedir al alumno que busque una posible aplicación de los conceptos que ha aprendido, plantearle una serie de “problemas” a los que él tuviera que buscar una solución.
– Producción de textos de diferentes tipologías cuidando la presentación de los mismos (márgenes, sangrado, etc…)
– Valorar todas aquellas aportaciones novedosas (divergentes y creativas) Creatividad en la presentación de esquemas, mapas conceptuales, etc…
– Observación de la planificación de las tareas a realizar, las estrategias que tiene para buscar soluciones, los recursos que utiliza.
– Es capaz de buscar información desde distintas perspectivas sobre acontecimientos.
– La realización de una práctica de laboratorio.
– Interpretar un texto a través de diferentes procedimientos: técnicas de subrayado, elaboración de mapas conceptuales, resúmenes, capacidad de relacionar ese mensaje en canciones, poetas.

Todas son acciones encaminadas a la evaluación de nuestros alumnos, pero ante todo y personalmente creo en la autoevaluación, una autoevaluación del maestro encaminada a la relación, sentido de pertenencia, cohesión y la evaluación de los alumnos, sobretodo hacia la comprensión, relación y memoria. Todos los aprendizajes que realicen sentarán las bases de futuros aprendizajes en la vida como en posteriores etapas educativas. La evaluación es un proceso que se cumple a medida que se va desarrollando el proceso enseñanza-aprendizaje. Nunca podrá ser una acción que se produce sólo en un determinando momento.

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Aprendizaje basado en proyectos.

Un sistema educativo que en estos momentos precisa de un cambio radical, surgen determinadas metodologías de enseñanza, algunas ya hace años, que tienen como objetivo crear ambientes de aula encaminados a la satisfacción de los alumnos, ya que esta satisfacción creemos que generarán nuevos y mejores aprendizajes en los discentes. No voy a enumerar todas ellas, que las hay, pero sí voy a comentar el aprendizaje basado en proyectos. Esta metodología, en la cual me siento identificado, tiene como principal objetivo crear en el alumno el interés por aprender, haciéndolo partícipe de su enseñanza. No es sólo hacer trabajos en grupo, es provocar en los alumnos las dudas, las reflexiones y que sus intereses individuales o de grupo formen parte de cada uno de los proyectos. En mi caso, así lo hacemos, presentamos el proyecto teniendo en cuenta los criterios de evaluación de ciclo y entre maestro y alumnos ofrecemos toda una serie de alternativas, actividades o creaciones en las que todos estamos identificados. Una forma de llevar al aula una serie de actividades diarias que los alumnos no se esperan, no se hace rutinario, ya que cada día es una aventura, con nuevas actividades, con nuevos aprendizajes.
Para ello es necesario crear ese ambiente de aula en el que todos se sienten con derecho a opinar, a respetar las opiniones de los demás, y en definitiva todos tienen derecho a aprender. Al no hacer de nuestro trabajo una rutina realizamos la magia de la enseñanza que no es otra que incentivar constantemente la curiosidad del alumno lo que conlleva que nos ofrezcan su atención. Francisco Mora, @morateruel, Catedrático de Fisiología Humana en la Complutense nos revela que “la atención es como un foco de luz que ilumina lo que sobresale en el entorno, un mecanismo cerebral que permite hacer consciente lo que se ve o se toca. Lo interesante es que ese foco de luz es singular, único y solo tiene una duración de tiempo que oscila, según entrenamiento, entre 65-200 milésimas de segundo“, lo que nos hace entender de la suma importancia que tiene la atención en el aprendizaje. Mediante la metodología basada en proyectos provocamos ese interés en los alumnos por aprender, esa curiosidad por saber más, sentirse pertenecientes a un aula en la que se desea aprender y en esos llevan implícitos todos aquellos criterios de evaluación que necesitan para promocionar de ciclo, si nos atenemos al currículum. Para finalizar esta entrada, volveré a citar a Francisco Mora en una pequeña anécdota que deja bien claro cómo “trabaja” la atención.
“Mis alumnos suelen escucharme, pero si se paseara una jirafa por el aula no me atenderían. Y eso es porque la jirafa abre una ventana fundamental para el aprendizaje que tiene que ver con la supervivencia: la curiosidad, un integrante básico emocional”. Completamente de acuerdo. Considero primordial para un formador de personas estar atentos a todos estos avances en neuroeducación porque harán más satisfactorio nuestro quehacer diario y le dotará de sentido.

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¿Cómo quieres que aprendan?

Sólo hace falta unos minutos navegando por la red y podemos encontrar un sinfín de artículos y noticias sobre maneras de aprender “nuevas” o que se las relacionan con la innovación educativa. En ese listado nos hallamos ante el aprendizaje por tareas, aprendizaje basado en proyectos, metodologías basadas en la investigación, cooperativo, aprendizaje dialógico o la clásica metodología tradicional con su lección magistral.
Todas ellas, bajo mi punto de vista pueden llegar a ser válidas, otra cosa es si nos hemos preguntado ¿qué queremos que aprendan? o ¿cómo queremos que aprendan?. Ante esta pregunta, la actitud del maestro es primordial. Nos consideramos que lo sabemos todo, estableciendo una metodología piramidal en la que somos el vértice superior o más horizontal en la que nos sentimos partícipes y entendemos que el aula es un lugar de aprendizaje no sólo para el alumno sino para el maestro. Bajo mi punto de vista, el maestro y el alumno se deben encaminar en la dirección del entendimiento, en la que todos los miembros del aula son partícipes y productores de contenidos. Esta visión hace que aumente la implicación de los alumnos, su tiempo de dedicación, sus habilidades sociales, colaboración, ayudas, respeto al turno de palabra y en definitiva aumenta su rendimiento académico. Pero hay una cosa que no debemos dejar a un lado, es el conocimiento por parte del maestro de cada uno de sus alumnos, potencialidades o debilidades, o sus posibles talentos individuales.
En mi caso, hay que dar prioridad a tres aspectos fundamentales, la relación, la comprensión y memoria, para conseguir el mayor logro, su autonomía.
El aprendizaje basado en proyectos, el cual llevo a cabo, pertenece a esas metodologías que mediante actividades atractivas, motivantes, creadas por el maestro o por los propios alumnos, nos encamina a los aspectos fundamentales anteriormente descritos. Estamos preparando y ofreciendo herramientas para que ellos, no sólo adquieran esos conocimientos, sino que aprendan y sepan gestionar todos los imprevistos que puedan ir apareciendo de forma autónoma. En la escuela se establecen las bases para que una vez continúen su camino puedan seguir aprendiendo.
Para ello, entiendo esta forma de trabajar como una aula activa, creativa, en la que ellos aprenden compartiendo información, ya que compartir es aprender. Y es esto lo que genera más dudas y miedos a los docentes, perder la “disciplina” del aula, y realmente lo que se produce es lo contrario, aumenta la libertad del alumno y el orden del aula. Provoca esta metodología la reflexión del alumno, aumentando el espíritu crítico del aula, un aula en donde el maestro no se limita a preguntar las palabras de la lección, sino más bien el sentido de éstas, que informa el provecho, no por la memoria, sino por su conducta. Saber de memoria, no es saber, es sólo retener lo que se ha dado en guardar a la memoria.

“Lo que bien se concibe se expresa claramente, y las palabras para enunciarlo llegan a los labios sin dificultad” HORACIO.

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