Proyecto colaborativo

La idea de este post viene dada por la gran preocupación de los docentes de los centros a los que asisto como formador del momento de poner en práctica la metodología Project Based Learning.
Mi respuesta ante sus dudas va encaminada a que como docentes debemos crear el clima adecuado para que esta metodología tenga éxito, y por qué no cualquier metodología a mi parecer. ¿Qué es crear el clima adecuado?, es entender que el lugar en donde debemos interactuar, relacionarnos o crear debe ser un espacio mágico. Y ese espacio no es simplemente el aula, es cualquier lugar en donde se desarrolle el aprendizaje. Para ello, lograr encontrar un clima adecuado de aula o de gran grupo es imprescindible y ese momento para algunos docentes es eterno o no llega. Es ese momento en el que el alumnado demanda información, tienen ganas de aprender, trabajan en equipo y son respetuosos con sus ideas y la de los demás. Entienden que ellos forman parte de la enseñanza, producen y asimilan con voracidad los contenidos ofertados por el docente o por ellos mismos. Un lugar creativo.
Por ello, planteo la posibilidad de, a partir de la metodología PBL, realizar un proyecto COLABORATIVO entre docentes. Si es tu caso, tu inquietud y quieres participar, ¿te animas?.
#creaespacioPBL

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Compartir es aprender…pero comparte

Descubrí la importancia de compartir, compartir a cambio de nada, compartir para aprender, compartir información para crecer. Lo que das, recibes, lo que te quedas para ti, lo pierdes. Estamos en un mundo conectado, un mundo en que el conocimiento está en todas partes, en todos los lugares, simplemente debes querer tener acceso a él.

Este es un post, puede ser, políticamente incorrecto, aunque moralmente correcto. Trabajo en educación, en la enseñanza, con la finalidad de formar unas personas que puede que algún día dirijan, hasta cierto punto mi vida, la vida de la sociedad, pero ante todo, trabajo para formar personas de las cuales creo que sentarán las bases para que lo que hoy vivimos, momentos de cambios, incertidumbres, crisis, y habiendo una formación adecuada, no vuelva a ocurrir. Momentos en el que las familias no disponen de las herramientas básicas para llevar una vida placentera, centros escolares que no disponen de recursos para atender a todas las diferencias de su alumnado, y que entonces debemos más que nunca priorizar en lo que es importante en la escuela, y enfocar todas nuestras energías en su consecución.

Compartimos con el único objetivo de aprender, empezamos relaciones en nuestros ámbitos y aprendemos de ellas, con el consiguiente crecimiento personal. La base de todo aprendizaje es la relación, en el aula, en el centro, en la localidad, en el mundo, no construyendo muros en donde esa información quede estancada.

Disponemos, los estudiantes y docentes de diferentes programas para ese intercambio cultural, de sensaciones que conllevan en teoría una mejora de nuestra profesión. Esos programas están enfocados a ese intercambio de experiencias, pudiéndose llevar a cabo gracias a subvenciones que financian tanto los viajes como el alojamiento. Pero, en una sociedad, en la que todos nos quejamos, en nuestra profesión, aumentos de ratio, disminución de salarios,…, sí que se pueden percibir una serie de emolumentos para llevar a cabo esos programas y realmente no poner en práctica, ni informar al profesorado, quedando simplemente en viajes de turismo, sin que se lleguen a presentar opciones de trabajo, metodologías en diferentes países, o un simple y enriquecedor intercambio cultural.

Creo, y es mi opinión personal, que estos programas encaminados al intercambio de experiencias entre centros de diferentes países debería estar de alguna manera controlados, y ver si en algunos casos hay algún tipo de beneficio, es decir, si son momentos de compartir para aprender, o son momentos para hacer turismo.

“Cuando tengas que decir una verdad, dila, aunque te tachen de loco, pero en ese instante estarás fuera de la locura”

PBL y la etapa de infantil.

Iniciar una metodología basada en proyectos en el aula supone y debemos asumir en sus inicios que van a surgir una serie de dudas, de incertidumbres que con el tiempo, estamos hablando de un proceso, se irán solucionando e iremos conduciéndonos hacia el camino deseado teniendo claro unas metas de comprensión que deben alcanzar y lo que es más importante, qué actividades programaremos para que éstas provoquen la curiosidad y el interés por parte de los alumnos lo que conllevará de forma más llevadera el aprendizaje de los discentes.
En el curso que estoy impartiendo en estos momentos, “Metodología de aprendizaje basado en proyectos. El aula como taller de relación y creatividad”, las dudas recaen sobretodo en la etapa de infantil, ya que entendemos que no tienen la “capacidad” para investigar, por su edad cronológica, o la utilización de las nuevas tecnologías, mas es importante tener en cuenta que a veces infravaloramos a los niños y sus capacidades para aprender, a veces mucho más rápida que los adultos en relación a las nuevas tecnologías. La creación de esas actividades para esa etapa educativa tienen su dificultad, según preguntas y dudas, en el área de Matemáticas, ya que resulta complicado no salirse de las fichas habituales y en el establecimiento de la relación de los criterios de evaluación del área con el propósito del proyecto a trabajar. El ejemplo que surgió en el curso fue ¿cómo aplicar el contenido de los números y no acabar en la susodicha ficha?
En primer lugar, y en etapas tempranas, es necesario que todas las actividades tengan relación con sus sentidos, dejando de lado las abstracciones o ideas, ya que en esas edades todavía no está en su mano alcanzarlas. Por tanto, relación con los sentidos, y eso hará que pase por los filtros emocionales y les genere el placer por la actividad y su aprendizaje. Para ello el juego es de un gran valor emocional, todos hemos aprendido con los juegos y es un recurso que debe ser utilizado constantemente.
En el ejemplo anterior, el proyecto que estaban realizando era temático, en concreto sobre la policía, no encontraban la forma de introducir el contenido del número 5. Una posibilidad que podemos tener podría ser, realizar un puzzle de un policía, hay una gran variedad de recursos en la web para crear nuestros puzzles, y esas piezas junto con otras de diferentes colores, podemos introducir contenidos de colores del mismo modo, son repartidas en alguna zona exterior en la que el alumno, debe encontrarlas, debe diferenciar entre unas y otras, y finalmente formar el puzzle de 5 piezas. Una forma fácil de trabajar la numeración desde este punto de vista. A veces, cuando empezamos, cuesta crear las actividades, pero poco a poco vemos con que facilidad nos vienen preciosas ideas para poder convertir nuestra aula en un lugar mágico de aprendizaje, en el que los días pasan y la rutina no llega, porque cada día es diferente, cada día es un impacto nuevo, y donde hay impacto hay memoria.

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PBL Y AUTOCONOCIMIENTO

Las metodologías activas son muy interesantes para trabajar en el aula. De todos es sabido que éstas provocan la curiosidad de los alumnos hacía el aprendizaje porque sus intereses se ven reflejados en el proyecto y se convierten en productores de enseñanza. De lo que voy a hablar ahora, es sobre la necesidad del reconocimiento del alumno, por parte del maestro, como ser individual con sus peculiaridades y sus talentos. Esta fue mi comunicación para las Jornadas Estatales de PBL, celebradas en Pamplona este año pasado.
La importancia del autoconocimiento

Cuando iniciamos en la escuela el trabajo colaborativo o PBL, tenemos en mente, las ayudas, la solidaridad, realizar tareas creativas entre todos, en donde todos participan y en donde todos sacan conclusiones. Pero, nos preguntamos, ¿si trabajan en equipo dejamos de lado el aspecto individual del alumno?
Trabajar, formar grupos en el aula, requiere el conocimiento por parte del maestro de todas aquellas características que forman al individuo. Y una vez conocidas todas ellas de cada uno de nuestros alumnos estaremos capacitados, nos sentiremos seguros, y confiados de que el trabajo individual incidirá en el de grupo, y podremos sacar el mayor potencial de cada niño/a. No sólo nosotros conoceremos lo que ellos son, sino que en ese periodo seremos un espejo para que ellos puedan “conocerse” y que exploten todas sus cualidades y aptitudes.
Este anterior espacio de tiempo, incidirá de forma positiva en el trabajo de grupo. Una de las principales funciones del trabajo en grupo, no sólo son consecuencias de respeto, ayudas, empatía, sentimiento de pertenencia, sino el trabajo de los dos hemisferios cerebrales, dejando a un lado esa educación tradicional que daba relativa importancia a lo memorístico y dejaba de lado aspectos tan importantes como la originalidad, creatividad, y éstas inciden directamente en la capacidad posterior de los alumnos para la resolución de todos aquellos problemas que le surjan, no solamente en la escuela, sino fuera de ella, y de esta forma damos realmente sentido y significado a su pertenencia a una escuela que no está separada de la sociedad. Por tanto, trabajaremos en relación a las interconexiones que se producen entre los dos hemisferios cerebrales. Es importante, a mi parecer, que en el primer trimestre de trabajo, no sólo evaluemos a los alumnos, sino que considero más importante la autoevaluación del maestro, teniendo en cuenta aspectos de cohesión de grupo, curiosidad del alumno, relación en el aula y si todos estos aspectos están asentados.
Nuestra misión como maestros es en definitiva cultivar y amplificar los sentidos de nuestros alumnos con todo tipo de actividades, ya que si están en sintonía o en relación con sus sentidos el aprendizaje tendrá significado.
Para reconocer ambas funciones, la individual y la de grupo, deben complementarse mutuamente, como dos procesos polares en las que el maestro debe realizar un análisis propio, coger perspectiva y seguramente tener otra “mirada” dentro del aula.
El aula es un espacio de relación, un espacio activo, un lugar para compartir información, ya que compartir información es aprender.

ABProyectos y Gamificación

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Interesándome últimamente en la neuroeducación, tenemos un gran libro de esos que debes tener en tu biblioteca al alcance de la mano, “Neuroeducación”, me ha hecho reafirmarme en la importancia de la curiosidad en la enseñanza. La curiosidad, por decirlo de una forma simple, nos encamina hacia la atención, imprescindible ésta para el aprendizaje. Trabajando bajo una metodología de aprendizaje basado en proyectos y creando un clima de interés por aprender y de sentirse los alumnos identificados con su enseñanza, la motivación y la curiosidad están servidas en grandes dosis. En los últimos días me he estado interesando por la gamificación y unido esto a que en estos momentos estamos en la creación del nuevo proyecto me he preguntado si podíamos añadir un poquito más, supone es verdad mucho trabajo, y crear un juego que englobe todos los criterios de evaluación que planteamos en el proyecto. La idea apareció, y a partir de ahí manos a la obra.
Todos los grupos de trabajo van a ser montañeros, vamos a escalar un ocho mil, y durante la fase de ascenso como la de descenso, van a surgir misiones y desafíos, que los grupos de manera individual o grupal deberán afrontar de forma positiva para conseguir pasar por los diferentes niveles de dificultad. Los juegos son una fuente inagotable de motivación, diversión, y alegría. La gamificación tiene éxito debido a diversos motivos: por un lado, los juegos satisfacen la mayoría de las motivaciones que tenemos todas las personas; por otro, cualquier tipo de diversión está relacionada con dichas motivaciones y a mayor escala, con los principales elementos de la felicidad. Uniendo todo esto con la neuroeducación, tenemos un conjunto de acciones encaminadas al aprendizaje de nuestros alumnos, curiosidad, motivación, atención y aprendizaje.
Durante todo el proceso se incentivará a los alumnos, no sólo por los logros conseguidos de equipo e individuales, sino también, y no menos importante, por la solidaridad y colaboración con otros grupos que estén en dificultades y puedan ser sorprendidos por una avalancha o si se quedan sin víveres.
Me ha hecho recordar, buscando bibliografía, aquellos libros que teníamos hace años, que para aproximarnos a la lectura, mientras leíamos nos iban dando instrucciones y nosotros elegíamos el camino, “si coges el tesoro pasa a la página 23, si no es así, continúa leyendo”, esto era papel, ahora en la era digital, las oportunidades se multiplican.
Una buena oportunidad, para probar, innovar e ir mejorando en nuestra profesión, y si algo no es del todo como queremos, sólo queda la paciencia.

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Cinco posiciones vitales.

Como maestros nos encontramos con situaciones en las que debemos conocer un modelo útil de la psicología para enseñar no sólo a nuestros alumnos, también a las familias a comunicarse mejor y a prevenir y gestionar conflictos. Con estas orientaciones estamos dando claves para conocer los estados de nuestro yo y qué hacer para evitar manipulaciones.
•“Yo estoy bien-tú estás bien”. Implica tanto la conformidad con nosotros mismos como la aceptación incondicional de los otros.
•“Yo estoy bien-tú estás mal”. Es una posición que se cimienta en una excesiva valoración de uno mismo y el desprecio de los otros. Esta posición puede ser tanto del paranoico,, que ve enemigos por doquier, como el megalómano que se erige en redentor del mundo.
•“Yo estoy mal-tú estás bien”. Es la posición del depresivo. Habitualmente subyace un sentimiento de inferioridad y una necesidad constante de aprobación de los demás. Tanto pueden manifestar deseos para superarse como manipuladores.
•“yo estoy mal-tú estás mal”. Es la posición nihilista, que implica que la existencia humana no tiene sentido.
•“Yo estoy bien y mal-tú estás bien y mal”. Es la posición más realista. Se puede expresar como “yo estoy básicamente bien, tú estás básicamente bien” o “yo estoy más o menos bien, tú estás más o menos bien”.

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Podemos recordar al psicólogo C. G. Jung, cuando nos indica que la única realidad existente es la interior.
La espontaneidad o capacidad para expresar mis sentimientos y necesidades y de actuar en consecuencia, viviendo para sí. La identidad de abrirse al otro, estar próximo, cercano y ser auténtico con reciprocidad. En el desarrollo de ese yo encontramos algunas apreciaciones.

PADRE: Es parte de nuestra personalidad, es la que se relaciona con nuestros valores, opiniones y “cómo hacer” las cosas. Funciona según lo que DEBE SER. Da afectos, permisos, reconocimiento. Protege, prohíbe, ordena, impone, entrena, establece límites, cuida, atiende, nutre.
Se manifiesta en:
•Padre nutritivo •Padre Crítico

ADULTO: Es la parte racional de la personalidad. Funciona según lo que ES.
Percibe, discrimina, organiza, razona, integra, conceptualiza, estima probabilidades, pide y da información.

NIÑO: Es la parte emocional de la personalidad. Funciona según lo que QUIERE. Sensaciones, emociones, sentimientos. Lo biológico, corporal, sexo. Es espontáneo, libre, intuitivo, creativo, explorador.

Recomiendo desde aquí el libro de C.G. Jung, “Psicología y educación”, y su clasificación de tipos psicológicos.

¿Cómo quieres que aprendan?

Sólo hace falta unos minutos navegando por la red y podemos encontrar un sinfín de artículos y noticias sobre maneras de aprender “nuevas” o que se las relacionan con la innovación educativa. En ese listado nos hallamos ante el aprendizaje por tareas, aprendizaje basado en proyectos, metodologías basadas en la investigación, cooperativo, aprendizaje dialógico o la clásica metodología tradicional con su lección magistral.
Todas ellas, bajo mi punto de vista pueden llegar a ser válidas, otra cosa es si nos hemos preguntado ¿qué queremos que aprendan? o ¿cómo queremos que aprendan?. Ante esta pregunta, la actitud del maestro es primordial. Nos consideramos que lo sabemos todo, estableciendo una metodología piramidal en la que somos el vértice superior o más horizontal en la que nos sentimos partícipes y entendemos que el aula es un lugar de aprendizaje no sólo para el alumno sino para el maestro. Bajo mi punto de vista, el maestro y el alumno se deben encaminar en la dirección del entendimiento, en la que todos los miembros del aula son partícipes y productores de contenidos. Esta visión hace que aumente la implicación de los alumnos, su tiempo de dedicación, sus habilidades sociales, colaboración, ayudas, respeto al turno de palabra y en definitiva aumenta su rendimiento académico. Pero hay una cosa que no debemos dejar a un lado, es el conocimiento por parte del maestro de cada uno de sus alumnos, potencialidades o debilidades, o sus posibles talentos individuales.
En mi caso, hay que dar prioridad a tres aspectos fundamentales, la relación, la comprensión y memoria, para conseguir el mayor logro, su autonomía.
El aprendizaje basado en proyectos, el cual llevo a cabo, pertenece a esas metodologías que mediante actividades atractivas, motivantes, creadas por el maestro o por los propios alumnos, nos encamina a los aspectos fundamentales anteriormente descritos. Estamos preparando y ofreciendo herramientas para que ellos, no sólo adquieran esos conocimientos, sino que aprendan y sepan gestionar todos los imprevistos que puedan ir apareciendo de forma autónoma. En la escuela se establecen las bases para que una vez continúen su camino puedan seguir aprendiendo.
Para ello, entiendo esta forma de trabajar como una aula activa, creativa, en la que ellos aprenden compartiendo información, ya que compartir es aprender. Y es esto lo que genera más dudas y miedos a los docentes, perder la “disciplina” del aula, y realmente lo que se produce es lo contrario, aumenta la libertad del alumno y el orden del aula. Provoca esta metodología la reflexión del alumno, aumentando el espíritu crítico del aula, un aula en donde el maestro no se limita a preguntar las palabras de la lección, sino más bien el sentido de éstas, que informa el provecho, no por la memoria, sino por su conducta. Saber de memoria, no es saber, es sólo retener lo que se ha dado en guardar a la memoria.

“Lo que bien se concibe se expresa claramente, y las palabras para enunciarlo llegan a los labios sin dificultad” HORACIO.

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¿Adquirir conocimientos o aprender?

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Como educadores, maestros o formadores debemos hacernos esta pregunta, ¿sabemos la diferencia entre adquirir conocimientos y aprender?
En una conversación informal con un compañero de profesión nos hicimos esa pregunta. El por qué es simplemente por nuestras ganas, motivación e ilusión por enfrentarnos a nuestro quehacer diario con la máxima seguridad de lo que estamos haciendo, y más aun por los tiempos tan convulsos en educación.
Nos encontramos en la escuela con un viejo paradigma en el que los alumnos deben adquirir una serie de conocimientos que van acumulando, pero realmente eso, ¿está relacionado con aprender y con la inteligencia?
Pusimos el ejemplo de un ordenador, una herramienta cada vez más en uso en las escuelas, que le damos una serie de datos, acumula la información, y lo convierte en conocimientos. Recopila, almacena y responde. Pero, ¿y un alumno?, ¿queremos que actúen de forma mecánica? En esta dualidad de adquisición de conocimientos y aprender, debemos ser neutros, las dos tienen importancia, siempre y cuando esos conocimientos que el docente imparte, el alumno los relacione, los vivencie y saque conclusiones por él mismo.
Todas estos aprendizajes deben estar relacionados con sus sentidos para que éstos a su vez tengan significado. Cultivar y amplificar sus sentidos para que sean personas extraordinarias, sensibles, capacitados para emplear su inteligencia en todas las situaciones de la vida. Piensan y sienten para luego actuar.