Ya sé que es un “niño rata”

Realmente debemos entender la escuela como una institución que no debe estar apartada de la sociedad, debe ser un apéndice de ésta. En los últimos tiempos estamos asistiendo no a una brecha de contenidos, sino una brecha metodológica. Diferentes metodologías encaminadas a aprovechar los tiempos y espacios, dirigidas a establecer una mayor curiosidad y atención en el alumnado como base de todo proceso aprendizaje, y en estas metodologías podemos ir viendo como los avances tecnológicos aparecen sin poder ofrecer resistencia, ya que éstos pueden mejorar nuestra profesión, crear esa atención y ante todo es que los encontramos en cualquier lugar y el alumnado tiene acceso a ellos con total libertad, salvo casos excepcionales.
Pero, tiene una parte oscura, una parte que como docentes debemos conocer. Estamos asistiendo a un gran cambio generacional, las motivaciones del alumnado de ahora no son las mismas que teníamos nosotros, incluso el lenguaje utilizado, o conceptos de palabras son completamente diferentes al que conocíamos nosotros hace un tiempo. Si queremos acercar la escuela a ellos, utilizar las metodologías en beneficio del aprendizaje, no podemos obviar que hay aspectos que existen, y que a veces desconocemos.
“Eres un niño rata”,escuchó una maestra de uno de sus alumnos. Bueno, yo siempre había entendido el concepto de “rata”, y lo reconozco como “persona que le cuesta gastar dinero”.
¿Y qué es un niño rata?, preguntó la maestra, y el alumno sorprendido porque su profe desconocía algo tan “normal” le vino a decir algo así como que un “niño rata” es aquel que está enganchado a los videojuegos, que vive o se entiende que está en la oscuridad de una sala, con un ordenador y su mente absorbida por un ideario “lúdico” que a veces roza la extrema violencia.
“Debes matar, pero no cortarle la yugular, moriría pronto y tienes menos puntos, es mejor ir despedazándolo”. Su pequeña explicación, de su juego favorito en línea en el que los que juegan, que pueden ser conocidos o no, se dedican una sarta de insultos varios hasta que “cuando me canso de los insultos dejo de jugar”.
Esto también forma parte de las nuevas tecnologías, del acceso que pueden llegar a tener nuestros hijos/as y que a veces es demasiado tarde cuando nos hemos dado cuenta y la acción ha llegado a un punto de difícil retorno. Distorsionan la realidad, y “su” realidad está contaminada por lo ficticio, por lo irreal, llegando sus repuestas en la resolución de conflictos a vivirlas como un juego en el que “solo puede quedar uno”.
Me ha impresionado este aspecto, esta definición en el que por momentos, cuando lees y vives estas cosas, te das cuenta de la brecha generacional establecida.
¿Y la parte positiva?, pues hay una que explica con gran claridad el buen uso de la tecnología. Diferentes aplicaciones como WhatsApp, en la que un alumno con autismo, que tiene gran dificultad con su escritura en papel, utiliza esta aplicación como forma de intercambio de opiniones, sabe desenvolverse claramente en ella, y como prioridad que se estableció con él hace años las habilidades sociales y la comunicación la desarrolla de la forma más “social” y aceptada hoy en día.No le hace falta saber qué es un adjetivo, su definición, pero los utiliza con total fluidez.
Nuestro deber en la escuela, NO es dejar de utilizar estas herramientas, tablets, juegos online, sino formar a nuestros alumnos/as en un buen uso de éstas, y sacar el máximo provecho porque abandonarlas, dejar de lado estos avances, sería en definitiva abandonar al alumnado y no ser conscientes que la sociedad cambia, y que debemos estar preparados para todos estos imprevistos.

Os dejo este vídeo que os sorprenderá hasta donde podemos llegar.

Proyecto colaborativo

La idea de este post viene dada por la gran preocupación de los docentes de los centros a los que asisto como formador del momento de poner en práctica la metodología Project Based Learning.
Mi respuesta ante sus dudas va encaminada a que como docentes debemos crear el clima adecuado para que esta metodología tenga éxito, y por qué no cualquier metodología a mi parecer. ¿Qué es crear el clima adecuado?, es entender que el lugar en donde debemos interactuar, relacionarnos o crear debe ser un espacio mágico. Y ese espacio no es simplemente el aula, es cualquier lugar en donde se desarrolle el aprendizaje. Para ello, lograr encontrar un clima adecuado de aula o de gran grupo es imprescindible y ese momento para algunos docentes es eterno o no llega. Es ese momento en el que el alumnado demanda información, tienen ganas de aprender, trabajan en equipo y son respetuosos con sus ideas y la de los demás. Entienden que ellos forman parte de la enseñanza, producen y asimilan con voracidad los contenidos ofertados por el docente o por ellos mismos. Un lugar creativo.
Por ello, planteo la posibilidad de, a partir de la metodología PBL, realizar un proyecto COLABORATIVO entre docentes. Si es tu caso, tu inquietud y quieres participar, ¿te animas?.
#creaespacioPBL

Al hilo… de la evaluación

Al hilo del post “¿Para qué evaluar?” https://descubriendoaquello.wordpress.com/2015/02/10/para-que-evaluar/ han surgido unas preguntas sobre la capacidad docente. ¿Cómo evaluar si un maestro/a está capacitado para su profesión?
Las preguntas me las hace llegar Nancy, profesora de Historia del Arte en Perú, en donde en la actualidad se está llevando a cabo un congreso de educación disruptiva a cargo de María Acaso. Este es el enlace del evento.
Teniendo en cuenta que en el anterior post comentábamos que NO hay evaluación objetiva, teniendo en cuenta que siempre hay un contenido inconsciente en esa evaluación, me preguntan ¿cómo se puede determinar si un docente está capacitado para ejercer su profesión?
Ante esta pregunta volvemos a reflexionar en el hecho de cómo evaluamos, y sobretodo el por qué de este acto. En estos momentos, al menos en España, para ejercer la docencia se debe pasar por unas pruebas de oposición, exámenes, vomitar contenidos, pruebas completamente fuera de la actualidad diaria de la escuela y a partir de ahí tienes acceso a un puesto de trabajo.
¿Cómo podríamos revertir esta situación? Pues la respuesta es bastante complicada, ya que cuando hablamos de evaluar no siempre son situaciones justas. En algunos países el acceso a esta profesión es más complicada, con una nota media más alta, así como también la realización de un MASTER y lo que para mi es de más interés, un seguimiento del trabajo, de su desempeño en el aula.
En ese momento nos podríamos acercar un poco más a una evaluación más “justa”, aunque siempre estaría el condicionante de quién me evalúa, y en base a qué criterios. No siempre esos criterios están claramente definidos.
Su experiencia en el aula para mi es importante, y también decir que esa experiencia también es pasado, y la escuela, la enseñanza, está en continuo movimiento, o eso se pretende, se van dando #cambioeducativo s para llevarla a un lugar merecido, reconocido y cercano a la sociedad actual. Por tanto, si algo se mueve en educación, partimos siempre del pasado, de las experiencias, es la base para futuros cambios, no deberíamos olvidar que esa experiencia es de la que nacen nuevas formas de enseñar, o incluso podríamos decir, volver a enseñar en algunos casos como se hacía hace muchos años, la importancia del ser humano con la inclusión de los avances que proporciona la sociedad.
Deberíamos partir de una evaluación interna, y cuando digo interna, me refiero personal, la situación de mi aula, el ambiente de aprendizaje, y recibir feedback de mis propios compañeros/as para mejorar y facilitar los momentos idóneos para que el tiempo en la escuela sea productivo. Este momento, ese feedback es de vital importancia, recibiendo una información diferente en algunos casos a la mía que van a hacer y proporcionarme herramientas para mejorar mi labor. El mismo caso es la “puerta abierta”, el acceso en todo momentos de otros compañeros cuando estoy impartiendo clase, con la riqueza que eso va a producir a nivel colectivo, aprendiendo de diferentes experiencias.
Y sí, al final una evaluación docente, su desempeño, su capacidad sería interesante, pero ¿quién la realizaría?, ¿en base a qué criterios de calidad? Y lo más importante, ¿quién determina qué es calidad?

“Huye de quien diga que lo sabe todo, siempre estamos en continuo aprendizaje”

Compartir es aprender…pero comparte

Descubrí la importancia de compartir, compartir a cambio de nada, compartir para aprender, compartir información para crecer. Lo que das, recibes, lo que te quedas para ti, lo pierdes. Estamos en un mundo conectado, un mundo en que el conocimiento está en todas partes, en todos los lugares, simplemente debes querer tener acceso a él.

Este es un post, puede ser, políticamente incorrecto, aunque moralmente correcto. Trabajo en educación, en la enseñanza, con la finalidad de formar unas personas que puede que algún día dirijan, hasta cierto punto mi vida, la vida de la sociedad, pero ante todo, trabajo para formar personas de las cuales creo que sentarán las bases para que lo que hoy vivimos, momentos de cambios, incertidumbres, crisis, y habiendo una formación adecuada, no vuelva a ocurrir. Momentos en el que las familias no disponen de las herramientas básicas para llevar una vida placentera, centros escolares que no disponen de recursos para atender a todas las diferencias de su alumnado, y que entonces debemos más que nunca priorizar en lo que es importante en la escuela, y enfocar todas nuestras energías en su consecución.

Compartimos con el único objetivo de aprender, empezamos relaciones en nuestros ámbitos y aprendemos de ellas, con el consiguiente crecimiento personal. La base de todo aprendizaje es la relación, en el aula, en el centro, en la localidad, en el mundo, no construyendo muros en donde esa información quede estancada.

Disponemos, los estudiantes y docentes de diferentes programas para ese intercambio cultural, de sensaciones que conllevan en teoría una mejora de nuestra profesión. Esos programas están enfocados a ese intercambio de experiencias, pudiéndose llevar a cabo gracias a subvenciones que financian tanto los viajes como el alojamiento. Pero, en una sociedad, en la que todos nos quejamos, en nuestra profesión, aumentos de ratio, disminución de salarios,…, sí que se pueden percibir una serie de emolumentos para llevar a cabo esos programas y realmente no poner en práctica, ni informar al profesorado, quedando simplemente en viajes de turismo, sin que se lleguen a presentar opciones de trabajo, metodologías en diferentes países, o un simple y enriquecedor intercambio cultural.

Creo, y es mi opinión personal, que estos programas encaminados al intercambio de experiencias entre centros de diferentes países debería estar de alguna manera controlados, y ver si en algunos casos hay algún tipo de beneficio, es decir, si son momentos de compartir para aprender, o son momentos para hacer turismo.

“Cuando tengas que decir una verdad, dila, aunque te tachen de loco, pero en ese instante estarás fuera de la locura”

¿Para qué evaluar?

Sí, llega un momento que debemos evaluar. El alumnado pasa su tiempo en la escuela y posteriormente nosotros debemos evaluar ese tiempo. Pero, ¿para qué?. Aunque yo también preguntaría, ¿cómo, cuándo, por qué?. Me niego a valorar con una nota numérica todo ese trabajo y tiempo que están en la escuela, como si, ese tiempo se tiene que ver reflejado de una forma cuantitativa. Debemos ser humildes y honestos con la forma de valorar, y realmente osados para transformar la enseñanza partiendo de la evaluación.
Un aula democrática en la que todos participan incluso en el momento de sentirse “juzgados”. Pero, no es un juicio, es un momento de reflexión de saber dónde estamos, ser conscientes de lo que sabemos y lo que debemos mejorar.
No entender la evaluación como arma contra ellos, de creación de miedos y temores, sino una herramienta dispuesta al servicio de todos para que el aprendizaje suceda y se tenga constancia del mismo.
¿Hay alguna forma de evaluar claramente objetiva?. No la hay. Siempre hay una parte inconsciente que tiene un valor que añadimos al proceso.
Podemos introducir rúbricas, materiales que a la hora de evaluar estén dentro de la dinámica de aula, del aula democrática, de un aula participativa. En definitiva, un aula que reflexiona sobre los momentos vividos.
Si siempre hemos evaluado de una forma tradicional, exámenes, actividades,…, debemos reflexionar sobre este punto. De esta forma, ¿han pasado los alumnos de curso con conocimientos asimilados?, nosotros los docentes, ¿podríamos aprobar cualquier examen de una etapa educativa?.

Importancia de su atención

Si queremos que nuestro alumnado preste atención, y esté interesado en nuestras explicaciones, breves explicaciones, de contenidos para aprender, debemos tener en cuenta algunos aspectos.
El impacto genera curiosidad y ésta a su vez, memoria. Si en una breve explicación o inicio de sesión creas un vacío de conocimiento en tu alumnado, la repercusión será que su curiosidad estará enfocada en rellenar ese vacío, en la resolución de ese problema que tu, utilizando tu creatividad has generado.
Este vacío puede ser un problema clave, o una dificultad relacionada con los contenidos a impartir.
Si inicias la sesión ofreciendo más información de la necesaria, el alumnado carece de impacto, de querer saber más, al contrario de si le damos la información más escueta haciendo que estén continuamente enganchados a ti.
Hay una pregunta que muchos nos hacemos, ¿cuantas cosas permanecen en uno mismo desde que comenzamos a aprender? La forma en que transmitimos nuestro conocimiento tiene mucho que ver en ese olvido. Nuestra memoria funciona como una gran cómoda con cajones en donde se van guardando todos esos datos, si queremos que esa información quede en el cajón principal debemos ofrecerla de una forma diferente.
Los conceptos abstractos son difíciles de entender por nuestra parte, no así lo concreto y con un lenguaje coloquial. Los detalles concretos perduran en el tiempo como las antiguas enseñanzas que se transmitían de generación en generación mediante cuentos, leyendas o historias.
La cuestión es hacerlo concreto, fácil, visible y relacionado con sus sentidos. El aprendizaje sensorial es de vital importancia para tener grandes resultados.
¿Qué ilusión tienes como docente? Captar la atención de tu alumnado y mantener ésta el máximo tiempo posible.

“La curiosidad es la energía que impulsa a la búsqueda por el placer del conocimiento”

Dr Berlyne

¡El alumnado SÍ es capaz!

Un día cualquiera escuchas la frase “mi alumnado no es capaz de trabajar así”, “no saben trabajar en equipo”, “en este colegio es imposible”…
Cuando escuché la primera, paré un momento su disertación y simplemente dije: “¿puedes reflexionar sobre lo que has afirmado?, su reflexión llegó en un segundo, “¡es que no saben!
Una reflexión que no profundiza en el aspecto importante, ¿por qué pensamos y encima verbalizamos algo así?
Esa simple reflexión nos lleva a hablar de los pensamientos limitantes. Esta circunstancia es de vital importancia, porque si creemos y hacemos caso de esos pensamientos, no solo nos limitamos nosotros, sino que de igual manera limitamos la participación de nuestro alumnado. Y esta limitación propia y colectiva tiene mucho que ver con nuestro miedos y dudas y acabamos buscando una justificación. Al contrario, al pensar YO SOY CAPAZ, ELLOS SON CAPACES DE TODO, comenzamos el cambio, pensamiento empoderador que logra el resultado perseguido.
Para ello, el maestro/a debe prestar una absoluta atención a su alumnado para descubrir de qué es capaz, para ofrecerle ayuda en ese descubrimiento, ayudarle a no tener miedo y sí a crear y sentirse CAPAZ de todo.
Cuando tu voz interior, esa vocecita molesta, te diga “no son capaces”, no le hagas caso, tu y ellos/as podéis conseguir lo que os propongáis.