¿Cómo quieres tu aula?

Cuando nos hacemos esta pregunta lo primero que nos viene a la cabeza son aspectos relacionados con el espacio físico. Agrupaciones del alumnado, materiales, pizarra digital,…
Realmente todo eso es importante, si le damos el sentido que debe tener. El aula como espacio de relación que es, entendiendo que con la interacción se favorece el aprendizaje, las agrupaciones, mobiliario y demás aspectos son de vital importancia.
Un lugar que favorezca la creatividad, el desplazamiento, el descanso, la actividad… un lugar de crecimiento para cada uno de ell@s.
¿Cómo sueñas tu aula?
Si cierras por un momento los ojos, y prestas atención a tu visión descubrirás cómo debe ser tu aula, qué deseas y esperas de tus alumn@s, y también verás qué esperan y desean ell@s de ti. Porque en la enseñanza ell@s tienen mucho que decir, y nosotros tenemos mucho que escuchar. Recordemos que el aprendizaje surge de dentro hacia fuera, presenta los contenidos de forma atractiva y ell@s los harán suyos, porque de esta forma los interiorizarán y tendrán significado para ellos. Todo lo que venga de fuera sin ser atractivo no llegará a ser aprendizaje “libre”, ni a ser interiorizado.
Haz que se sientan únicos.

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Mi aula, mi jardín.

El título lo resume todo. Podríamos estar hablando de diferentes metodologías, por un lado más activas, en las que el alumnado participa activamente en su aprendizaje, o más tradicionales, en las que éstos reproducen contenidos ofrecidos por el docente. Podríamos estar hablando de los cambios sociales, cambios que se ven reflejados no sólo en la calle, sino en las aulas. Tengo gran estima por todos aquellos docentes que utilicen una u otra metodología tienen como principal objetivo el crecimiento personal de todos y cada uno de sus alumnos. Mi aula es mi jardín. En ella caben las más diversas flores, todas ellas de una belleza singular, y todas precisan una atención especial. Unas tienen colores brillantes, otras necesitan cuidados extremos, unas crecen bajo la atenta y necesaria mirada del sol, y algunas sólo crecen bajo un manto oscuro, profundo, en donde su espacio es su bien más preciado. Las hay que añoran una suave lluvia, un poco de agua que atienda sus necesidades, y sus opuestas, las que con poca atención, con poca agua se hacen fuertes y arraigan sus raíces fuertemente en la tierra fértil.
Todas ellas con sus diferentes tonalidades cromáticas que si las observamos nos envuelven en un mundo de color y de alegría.
Hace muy poco, escucho una gran verdad. En un curso, diferentes grupos tras un pequeño debate llegan a la conclusión que lo que pretenden es conseguir que el niño/a sea feliz y se prepare para la vida. En ningún momento comentan aspectos curriculares, de adquisición de conocimientos, simplemente centran su intervención en la felicidad, en que deben ser felices. Totalmente de acuerdo. Deben ser felices. Me pregunto, el motivo entonces por el cual una vez se vuelve a la vida “normal” en el aula, esa necesidad varía y sólo se ven aspectos relacionados con lo académico. “Tengo que cumplir con los aspectos legales” o “debe saber leer y escribir ya”. Dejamos de lado esa ansiada felicidad del alumno que conlleva su atención y su curiosidad hacia el aprendizaje.
Nosotros, los maestros y maestras somos los que atendemos esas necesidades, priorizamos que es importante en cada uno, atendemos su crecimiento individual, diferente a cualquier otro compañero, y suministramos esa agua que es necesaria para que se formen personas. En primaria, junto con la familia estamos en la primera etapa de formación, y en algunos aspectos, la más importante para que crezcan. Lo académico, es importante, pero no más que la fórmula del agua H2O, forma personas, HONESTAS, HUMILDES y OSADAS.

El valor de un espejo

Vemos continuamente en nuestro día a día elementos y situaciones que nos hacen decir que el alumnado se parece individualmente a sus padres. Hacemos posteriormente entrevistas con ellos y les decimos de la importancia de nuestras actuaciones como padres, de cómo nos relacionamos con nuestros hijos, y cómo debemos relacionarnos con ellos. Ese es el valor del espejo. Los padres son el espejo en el cual se miran sus hijos para seguir aprendiendo, para seguir creciendo, para poco a poco iniciar su camino. Pero es en ese contexto familiar, en ese ambiente en donde se generan la mayor parte de los aprendizajes, es decir, todo lo que hagamos ellos lo copiarán. En nuestro caso, los docentes queremos que los alumnos sean solidarios, que sepan trabajar en equipo, que entiendan que al compartir información se está aprendiendo. En definitiva, queremos un aula activa, y en el momento que lo ponemos en práctica nos llegan los miedos y los pensamientos que nos hacen ver una realidad que no es así, esa realidad “falsa” nos dirige al camino de la desesperación, frustración, del “se me va la clase”. Una pequeña reflexión, si quieres que tus alumnos vivencien y se desarrollen bajo aspectos educativos como colaboración, relación, palabras, cooperación,… , vívelos tu primero docente, porque sino no entenderemos realmente que es un aula activa.

“La mente inquieta te hará creer que eres tu, que tu eres ella. No lo eres”

Reflexiones finales del curso PBL

Una vez finalizado el curso de PBL, le pedí a los maestros que han asistido al mismo una pequeña valoración de lo que se han llevado consigo, no digo aprendido, soy de los que piensan que sabemos más de lo que creemos, sólo hace falta que un día salte la chispa y nos abran los ojos, nos quiten los miedos y demos un pequeño paso adelante. Todas estas valoraciones han sido muy enriquecedoras para mi, a nivel personal me demuestran si lo que pretendía hacer llegar, llegó a todos y cada uno de ellos. Entre todas ellas me quedo con la de una compañera que realizó un escrito de las ventajas e inconvenientes de esta metodología activa. Entre las ventajas entendía que haciendo partícipes a nuestros alumnos de su enseñanza se mejoran aspectos motivacionales, creando por parte del maestro/a un ambiente de curiosidad repercutiendo ésta en su atención y por consiguiente en su aprendizaje. Mejorando aspectos como la relación, la memoria, la comprensión y la autonomía del alumno. O la reflexión y el espíritu crítico. O la búsqueda e investigación. Que todo ello parte de una mirada diferente del maestro/a, una mirada que va cerrando el círculo en el que todos nos sentimos, en un tiempo y espacio, el aula, creadores de multitud de contenidos y en el que todos salimos beneficiados, todos aprendemos. Por otro lado, comentó que los inconvenientes para ella, después de haber realizado el curso, eran todos próximos al maestro/a, a la institución, a la educación en general y a una sociedad en crisis en la que nos podemos sentir perjudicados por diferentes decisiones en nuestro ámbito como pueden ser el aumento de la ratio, salarios disminuidos, falta de reconocimiento y alguna otra cosa más.
En conclusión, las ventajas relacionadas todas ellas con los alumnos/as, para su mejora y para el docente que innova, por salir de una rutina que abrasa y nos duerme.
Ante esto debemos parar, escuchar nuestro silencio, cerrar los ojos y visualizar qué queremos, porque ante nosotros tenemos la gran labor de educar a las próximas generaciones, no sólo para vivir en esta sociedad, educar para que puedan transformarla.

PBL y el ambiente de aula

Crear un ambiente de aula adecuado y motivador es algo implícito cuando pretendemos trabajar una metodología basada en proyectos. Adoptar esta metodología como nuestra manera de encontrarnos en el aula con los alumnos es interesante, ello conlleva nuestra necesidad, una necesidad ya visible, de ser miembros activos en aspectos educativos, no permanecer inmóviles ante los diferentes cambios sociales, entendiendo que la escuela y la sociedad deben entenderse porque en definitiva formamos personas para vivir en sociedad. El principal aspecto a tener en cuenta si tenemos voluntad de llevar a cabo el aprendizaje basado en proyectos (Project Based Learning), es crear un clima de aula que favorezca la metodología, y en la que los alumnos vivencien momentos e interioricen esta manera de aprender, que en definitiva es el objetivo de todo maestro, que sus alumnos aprendan.
En el curso que estoy realizando para maestros surgen las dudas de cómo crear ese ambiente que propicie el aprendizaje. El ambiente lo generas tú. Nosotros, maestros, somos su espejo y lo que hagamos ellos lo observan y lo copian. En mi caso descarto las palabras disciplina y autoridad, y la sustituyo por libertad, una libertad entendida. Ellos sólo aprenden desde la seguridad, sin temor y sin miedo, y para poder desterrar estas últimas palabras simplemente debemos darles la seguridad, la confianza, hacerles ver que el aula es su casa, que son escuchados cuando lo necesitan, que estas ahí cuando precisan de ti, que tienen voz en todo momento, y que deben respetar porque tu les respetas. Entedemos que sabemos mucho más que ellos, pero el mensaje que les transmitimos es que todos aprendemos de todos, que los que formamos la pequeña familia del aula tenemos mucho que aportar y que nos aporten. Esto sólo lo ofrece la relación que se establece con los alumnos y que les transmite seguridad y confianza. En definitiva, entendemos que los alumnos vienen a la escuela para divertirse, por tanto ofrezcamosles la oportunidad de aprender, de aprender pero divirtiéndose.
Les damos la oportunidad que entiendan que aprendemos a base de relacionarnos, no sólo ellos, todos, y que sí establecemos una buena comunicación, de respeto y de seguridad las ganas de aprender surgen por arte de magia.

PBL y la etapa de infantil.

Iniciar una metodología basada en proyectos en el aula supone y debemos asumir en sus inicios que van a surgir una serie de dudas, de incertidumbres que con el tiempo, estamos hablando de un proceso, se irán solucionando e iremos conduciéndonos hacia el camino deseado teniendo claro unas metas de comprensión que deben alcanzar y lo que es más importante, qué actividades programaremos para que éstas provoquen la curiosidad y el interés por parte de los alumnos lo que conllevará de forma más llevadera el aprendizaje de los discentes.
En el curso que estoy impartiendo en estos momentos, “Metodología de aprendizaje basado en proyectos. El aula como taller de relación y creatividad”, las dudas recaen sobretodo en la etapa de infantil, ya que entendemos que no tienen la “capacidad” para investigar, por su edad cronológica, o la utilización de las nuevas tecnologías, mas es importante tener en cuenta que a veces infravaloramos a los niños y sus capacidades para aprender, a veces mucho más rápida que los adultos en relación a las nuevas tecnologías. La creación de esas actividades para esa etapa educativa tienen su dificultad, según preguntas y dudas, en el área de Matemáticas, ya que resulta complicado no salirse de las fichas habituales y en el establecimiento de la relación de los criterios de evaluación del área con el propósito del proyecto a trabajar. El ejemplo que surgió en el curso fue ¿cómo aplicar el contenido de los números y no acabar en la susodicha ficha?
En primer lugar, y en etapas tempranas, es necesario que todas las actividades tengan relación con sus sentidos, dejando de lado las abstracciones o ideas, ya que en esas edades todavía no está en su mano alcanzarlas. Por tanto, relación con los sentidos, y eso hará que pase por los filtros emocionales y les genere el placer por la actividad y su aprendizaje. Para ello el juego es de un gran valor emocional, todos hemos aprendido con los juegos y es un recurso que debe ser utilizado constantemente.
En el ejemplo anterior, el proyecto que estaban realizando era temático, en concreto sobre la policía, no encontraban la forma de introducir el contenido del número 5. Una posibilidad que podemos tener podría ser, realizar un puzzle de un policía, hay una gran variedad de recursos en la web para crear nuestros puzzles, y esas piezas junto con otras de diferentes colores, podemos introducir contenidos de colores del mismo modo, son repartidas en alguna zona exterior en la que el alumno, debe encontrarlas, debe diferenciar entre unas y otras, y finalmente formar el puzzle de 5 piezas. Una forma fácil de trabajar la numeración desde este punto de vista. A veces, cuando empezamos, cuesta crear las actividades, pero poco a poco vemos con que facilidad nos vienen preciosas ideas para poder convertir nuestra aula en un lugar mágico de aprendizaje, en el que los días pasan y la rutina no llega, porque cada día es diferente, cada día es un impacto nuevo, y donde hay impacto hay memoria.

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PBL Y AUTOCONOCIMIENTO

Las metodologías activas son muy interesantes para trabajar en el aula. De todos es sabido que éstas provocan la curiosidad de los alumnos hacía el aprendizaje porque sus intereses se ven reflejados en el proyecto y se convierten en productores de enseñanza. De lo que voy a hablar ahora, es sobre la necesidad del reconocimiento del alumno, por parte del maestro, como ser individual con sus peculiaridades y sus talentos. Esta fue mi comunicación para las Jornadas Estatales de PBL, celebradas en Pamplona este año pasado.
La importancia del autoconocimiento

Cuando iniciamos en la escuela el trabajo colaborativo o PBL, tenemos en mente, las ayudas, la solidaridad, realizar tareas creativas entre todos, en donde todos participan y en donde todos sacan conclusiones. Pero, nos preguntamos, ¿si trabajan en equipo dejamos de lado el aspecto individual del alumno?
Trabajar, formar grupos en el aula, requiere el conocimiento por parte del maestro de todas aquellas características que forman al individuo. Y una vez conocidas todas ellas de cada uno de nuestros alumnos estaremos capacitados, nos sentiremos seguros, y confiados de que el trabajo individual incidirá en el de grupo, y podremos sacar el mayor potencial de cada niño/a. No sólo nosotros conoceremos lo que ellos son, sino que en ese periodo seremos un espejo para que ellos puedan “conocerse” y que exploten todas sus cualidades y aptitudes.
Este anterior espacio de tiempo, incidirá de forma positiva en el trabajo de grupo. Una de las principales funciones del trabajo en grupo, no sólo son consecuencias de respeto, ayudas, empatía, sentimiento de pertenencia, sino el trabajo de los dos hemisferios cerebrales, dejando a un lado esa educación tradicional que daba relativa importancia a lo memorístico y dejaba de lado aspectos tan importantes como la originalidad, creatividad, y éstas inciden directamente en la capacidad posterior de los alumnos para la resolución de todos aquellos problemas que le surjan, no solamente en la escuela, sino fuera de ella, y de esta forma damos realmente sentido y significado a su pertenencia a una escuela que no está separada de la sociedad. Por tanto, trabajaremos en relación a las interconexiones que se producen entre los dos hemisferios cerebrales. Es importante, a mi parecer, que en el primer trimestre de trabajo, no sólo evaluemos a los alumnos, sino que considero más importante la autoevaluación del maestro, teniendo en cuenta aspectos de cohesión de grupo, curiosidad del alumno, relación en el aula y si todos estos aspectos están asentados.
Nuestra misión como maestros es en definitiva cultivar y amplificar los sentidos de nuestros alumnos con todo tipo de actividades, ya que si están en sintonía o en relación con sus sentidos el aprendizaje tendrá significado.
Para reconocer ambas funciones, la individual y la de grupo, deben complementarse mutuamente, como dos procesos polares en las que el maestro debe realizar un análisis propio, coger perspectiva y seguramente tener otra “mirada” dentro del aula.
El aula es un espacio de relación, un espacio activo, un lugar para compartir información, ya que compartir información es aprender.

Probando en educación

“Y te cuentan como él se transformó, en árbol porque así lo deseó, y se quedó, plantado ahí mirando la tierra en que nacían flores nuevas”, no son mías, son de una canción adaptada de la fábula de Hermann Hesse, “La metamorfosis de Piktor”. No trata sobre educación, es una fábula sobre la persona, su crecimiento personal y llegar a encontrar la parte escondida que te completa. Pero sí, para mi al leer la fábula, esas primeras palabras que anteriormente he reproducido, he vuelto a conectar con mi profesión docente y en la actividad que realizo en el día a día.
A veces nos instalamos los docentes en una zona de confort, una zona en la que nos sentimos cómodos y repetimos de forma cíclica nuestras experiencias, año tras año, sin darnos cuenta que puede llegar un momento en que sintamos la frustración, el preguntarnos si realmente hacemos las cosas bien y el sentido a nuestros actos. La educación ha ido cambiando a lo largo de los tiempos, en relación a espacios, tiempos, metodologías, la misma sociedad o diferentes investigaciones que nos encaminan hacia unas prácticas o conocimientos que nos pueden hacer no sólo que los alumnos aprendan más, sino, y no menos importante, que nosotros enseñemos mejor. La famosa frase de todos pueden enseñar, pero otra cosa es saber enseñar. Podemos llegar a convertirnos en ese árbol, que observa, que mira y disfruta de las flores, que ve la llegada del sol y su encuentro con la luna, pero su felicidad no será completa.
Cada día nos ofrece una oportunidad para aprender, para probar, para tener iniciativas y modificar todo aquello que vemos que no funciona como deseamos. Y en ese camino, el de mejorar, comenzamos a dejar atrás ese árbol, precioso, robusto, para en pequeños pasos encontrar la parte que nos complementará y encontraremos una completa felicidad en nuestra profesión. Investigaremos, indagaremos, tendremos curiosidad por probar propuestas nuevas que nos emocionarán, y las haremos nuestras, porque nunca debemos olvidar que nuestra profesión es muy emocional y cada paso, cada momento que vivimos nos afectará, positiva o negativamente, triste o felizmente. En estos momentos disponemos de muchas propuestas que pueden hacer que completemos todo ese potencial que tenemos y mejorar nuestra enseñanza, nuestra aula, nuestra vida.
Sólo se puede aprender aquello que se ama. Por eso me reafirmo, sé curioso, investiga, prueba, falla, vuelve a probar, y aciertas. Y eso conlleva alumnos, curiosos, atentos, pensadores, motivados para aprender, porque tú eres su espejo.

ABProyectos y Gamificación

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Interesándome últimamente en la neuroeducación, tenemos un gran libro de esos que debes tener en tu biblioteca al alcance de la mano, “Neuroeducación”, me ha hecho reafirmarme en la importancia de la curiosidad en la enseñanza. La curiosidad, por decirlo de una forma simple, nos encamina hacia la atención, imprescindible ésta para el aprendizaje. Trabajando bajo una metodología de aprendizaje basado en proyectos y creando un clima de interés por aprender y de sentirse los alumnos identificados con su enseñanza, la motivación y la curiosidad están servidas en grandes dosis. En los últimos días me he estado interesando por la gamificación y unido esto a que en estos momentos estamos en la creación del nuevo proyecto me he preguntado si podíamos añadir un poquito más, supone es verdad mucho trabajo, y crear un juego que englobe todos los criterios de evaluación que planteamos en el proyecto. La idea apareció, y a partir de ahí manos a la obra.
Todos los grupos de trabajo van a ser montañeros, vamos a escalar un ocho mil, y durante la fase de ascenso como la de descenso, van a surgir misiones y desafíos, que los grupos de manera individual o grupal deberán afrontar de forma positiva para conseguir pasar por los diferentes niveles de dificultad. Los juegos son una fuente inagotable de motivación, diversión, y alegría. La gamificación tiene éxito debido a diversos motivos: por un lado, los juegos satisfacen la mayoría de las motivaciones que tenemos todas las personas; por otro, cualquier tipo de diversión está relacionada con dichas motivaciones y a mayor escala, con los principales elementos de la felicidad. Uniendo todo esto con la neuroeducación, tenemos un conjunto de acciones encaminadas al aprendizaje de nuestros alumnos, curiosidad, motivación, atención y aprendizaje.
Durante todo el proceso se incentivará a los alumnos, no sólo por los logros conseguidos de equipo e individuales, sino también, y no menos importante, por la solidaridad y colaboración con otros grupos que estén en dificultades y puedan ser sorprendidos por una avalancha o si se quedan sin víveres.
Me ha hecho recordar, buscando bibliografía, aquellos libros que teníamos hace años, que para aproximarnos a la lectura, mientras leíamos nos iban dando instrucciones y nosotros elegíamos el camino, “si coges el tesoro pasa a la página 23, si no es así, continúa leyendo”, esto era papel, ahora en la era digital, las oportunidades se multiplican.
Una buena oportunidad, para probar, innovar e ir mejorando en nuestra profesión, y si algo no es del todo como queremos, sólo queda la paciencia.

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ABP y su evaluación.

Uno de los aspectos que genera más controversia en una metodología activa como es el aprendizaje basado en proyectos es el momento de la evaluación. ¿Cómo evaluamos y qué evaluamos? Los docentes que dan el cambio de una metodología tradicional a una activa el primer inconveniente es que tienen demasiados datos, notas y se “distraen” en el momento de dar una nota final. Realmente es mucho más sencillo obtener esas notas con un par de controles y hacer media añadiendo la actitud y el trabajo del alumno.
Unos de los principales aspectos del aprendizaje basado en proyectos es fomentar el pensamiento crítico, la reflexión y las relaciones en el aula. Como dice F. Savater, “Nadie es sujeto en la soledad y el aislamiento, sino que es sujeto entre sujetos: el sentido de la vida humana no es un monólogo sino que proviene del intercambio de sentidos, de la polifonía coral”. Incorporar en pensamiento crítico en el aula requiere un desarrollo serio y es un proceso largo. Hay diferentes estrategias simples, directas y eficaces que pueden implementarse. Todo esto, entre otras, nos permite a los docentes aprovechar lo que saben y lo que por ellos mismos pueden deducir.
– Hacer preguntas a los estudiantes durante las clases para estimular su curiosidad.
– Realizar preguntas guía sobre los contenidos a dar.
– Pruebas cortas de cinco minutos al comienzo de la clase. Orientan lo que saben, ayudan para repasar y con ello se favorece las relaciones entre alumnos ya que los que lo saben lo pueden explicar a sus compañeros.
– Realizar presentaciones multimedia.
Hay muchas más, pero estas actividades ¿para qué me sirven para evaluar? Estas acciones nos orientan hacia un aula que promueva el pensamiento divergente.
En primer lugar el maestro debe tener muy claro la meta que se quiere conseguir, es decir, los criterios de evaluación que se desea que los alumnos alcancen. Y eso que vamos a evaluar es necesario que ellos lo conozcan. Existe un programa, Rubistar (rubistar.4teachers.org) para crear guías de evaluación de proyectos. Los alumnos comprenderán cómo se evalúa el trabajo. Permite redactar, editar y guardar las pautas de tus propios proyectos.
También tenemos las rubricas que nos guían qué es lo que queremos evaluar y nos va guiando durante el proyecto.
¿Qué actividades utilizo para evaluar? ¿Objetivas o subjetivas? En mi opinión se pueden utilizar todo tipo de actividades por las que podamos evaluar, incluso el demandado desde algunos sectores como el examen. ¡O la dicotomía aprender o aprobar!

1) EVALUAR CONTENIDOS CONCEPTUALES

Trabajos de investigación / Exposiciones en clase
– Mediante un trabajo de investigación sobre un tema de su interés, observando también su implicación en él.
– La exposición por parte del alumno de trabajos de ampliación sobre los contenidos del tema que se esté tratando en ese momento.
– Realización de un power point sobre un contexto histórico y social y las creaciones artísticas más importantes de esa época.
– Exposición en clase de un tema trabajado para que lo explicara a sus amigos, de este modo podríamos observar si el alumno ha comprendido los conceptos trabajados.
– Presentación y exposición en clase de mapas conceptuales.

Observación en clase / Actividades o problemas

– Mediante la evaluación del cuaderno y las actividades realizadas en clase y en casa. – La observación, el análisis de cuadernos y de trabajos, entrevistas y exposiciones.
– Actividades en clase: intervenciones orales, dramatización de diálogos, jeux de rôle, la lectura de artículos, elaboración de documentos, redacción de e-mails, etc.
– Observar si el alumno interpreta correctamente las soluciones de las actividades propuestas. Ver si resuelve de manera diferente a la prevista
– Observación de resolución de cuestiones y problemas de mayor complejidad.
– Un texto de lectura en el que se expliquen determinados contenidos conceptuales y posteriormente una secuenciación de actividades de menor a mayor dificultad.
– Realizar una descripción objetiva y otra subjetiva. Con ello se puede apreciar si conoce y distingue las diferentes tipologías textuales y los elementos gramaticales que suelen aparecer, etc…

2) EVALUAR CONTENIDOS PROCEDIMENTALES
Trabajos de investigación / Exposiciones

– La realización de un trabajo de investigación que el alumno tenga que exponer en el aula.
– La exposición por parte del alumno de trabajos de ampliación sobre los contenidos del tema que se éste tratando en ese momento (Conceptuales, procedimentales y actitudinales).
– Realización y exposición de trabajos utilizando las nuevas tecnologías.

Observación en clase / Cuadernos

– La revisión de cuadernos es la mejor manera para evaluar aspectos relacionados con la escritura.
– Con las actividades en clase ( intervenciones orales, dramatización de diálogos, lectura, jeux de rôle, interacción en clase, la lectura de artículos, documentos, redacción de e-mails, etc.
– Revisión de las actividades realizadas a través de la plataforma Moodle.

Actividades o problemas de aplicación

– Pedir al alumno que busque una posible aplicación de los conceptos que ha aprendido, plantearle una serie de “problemas” a los que él tuviera que buscar una solución.
– Producción de textos de diferentes tipologías cuidando la presentación de los mismos (márgenes, sangrado, etc…)
– Valorar todas aquellas aportaciones novedosas (divergentes y creativas) Creatividad en la presentación de esquemas, mapas conceptuales, etc…
– Observación de la planificación de las tareas a realizar, las estrategias que tiene para buscar soluciones, los recursos que utiliza.
– Es capaz de buscar información desde distintas perspectivas sobre acontecimientos.
– La realización de una práctica de laboratorio.
– Interpretar un texto a través de diferentes procedimientos: técnicas de subrayado, elaboración de mapas conceptuales, resúmenes, capacidad de relacionar ese mensaje en canciones, poetas.

Todas son acciones encaminadas a la evaluación de nuestros alumnos, pero ante todo y personalmente creo en la autoevaluación, una autoevaluación del maestro encaminada a la relación, sentido de pertenencia, cohesión y la evaluación de los alumnos, sobretodo hacia la comprensión, relación y memoria. Todos los aprendizajes que realicen sentarán las bases de futuros aprendizajes en la vida como en posteriores etapas educativas. La evaluación es un proceso que se cumple a medida que se va desarrollando el proceso enseñanza-aprendizaje. Nunca podrá ser una acción que se produce sólo en un determinando momento.

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