¿Para qué evaluar?

Sí, llega un momento que debemos evaluar. El alumnado pasa su tiempo en la escuela y posteriormente nosotros debemos evaluar ese tiempo. Pero, ¿para qué?. Aunque yo también preguntaría, ¿cómo, cuándo, por qué?. Me niego a valorar con una nota numérica todo ese trabajo y tiempo que están en la escuela, como si, ese tiempo se tiene que ver reflejado de una forma cuantitativa. Debemos ser humildes y honestos con la forma de valorar, y realmente osados para transformar la enseñanza partiendo de la evaluación.
Un aula democrática en la que todos participan incluso en el momento de sentirse “juzgados”. Pero, no es un juicio, es un momento de reflexión de saber dónde estamos, ser conscientes de lo que sabemos y lo que debemos mejorar.
No entender la evaluación como arma contra ellos, de creación de miedos y temores, sino una herramienta dispuesta al servicio de todos para que el aprendizaje suceda y se tenga constancia del mismo.
¿Hay alguna forma de evaluar claramente objetiva?. No la hay. Siempre hay una parte inconsciente que tiene un valor que añadimos al proceso.
Podemos introducir rúbricas, materiales que a la hora de evaluar estén dentro de la dinámica de aula, del aula democrática, de un aula participativa. En definitiva, un aula que reflexiona sobre los momentos vividos.
Si siempre hemos evaluado de una forma tradicional, exámenes, actividades,…, debemos reflexionar sobre este punto. De esta forma, ¿han pasado los alumnos de curso con conocimientos asimilados?, nosotros los docentes, ¿podríamos aprobar cualquier examen de una etapa educativa?.

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